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  enero de 2026

Ni los demócratas ni los tribunales van a parar las redadas
y deportaciones – ¡Movilizar el poder obrero!

Minnesota: ¡Por una verdadera huelga
general para expulsar al ICE Gestapo!


Residentes de Minneapolis enfrentan a agentes federales, 13 de enero. (Foto: David Guttenfelder / New York Times)

20 de ENERO – A lo largo de los últimos dos meses, fuerzas paramilitares de la policía migratoria (ICE) y de la Patrulla Fronteriza –parte de la división de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) del Departamento de Protección de la Patria (DHS)– han estado aterrorizando las ciudades de Minneapolis y Saint Paul en el estado de Minnesota. Mientras pone en práctica el plan de Donald Trump para realizar la “mayor deportación” en la historia de EE.UU., este ejército de agentes federales enmascarados tuvo como blanco inicial a los miles de refugiados de Somalia, país africano destruido por la guerra, que el racista presidente republicano llama “basura”. Pronto se puso en la mira a la población general usando el perfilamiento racial. Los inmigrantes tienen miedo de ir a trabajar, sus hijos tienen miedo de ir a la escuela. Después de enviar unos mil agentes armados del DHS –el equivalente actual de los cazadores de esclavos del siglo XIX– a mediados de enero Trump soltó la correa a 2,000 agentes federales más para, supuestamente, combatir el “fraude” y el “crimen” en ciudades “gobernadas por demócratas”. Adicionalmente, ahora el Pentágono tiene a 1,500 efectivos del ejército preparados para fortalecer la ocupación de la Ciudades Gemelas.


Renee Nicole Good en el video que tomó un agente del ICE en su celular mientras ella le decía; “Está bien, cuate. No estoy enojada contigo”. Momentos después, la asesinó.

Esta es la guerra contra el “enemigo interno”, a la que Trump se refirió en una reunión de los 800 generales de la cúpula de las fuerzas armadas norteamericanas en septiembre pasado, diciendo que ellos dentro de poco estarían librándola. Y como prometió su “secretario de guerra” Pete Hegseth, la están conduciendo con “máxima letalidad”. El asesinato el 7 de enero de Renee Nicole Good, a quien el policía del ICE Jonathan Ross disparó cuando estaba en su coche mientras su esposa filmaba a los federales, convulsionó al país. Más de un millar de protestas tuvieron lugar a lo largo y ancho de Estados Unidos en los días subsiguientes, mientras que en Minneapolis decenas de miles marcharon el 10 de enero. El hecho de que esto haya ocurrido a kilómetro y medio del lugar en el que George Floyd fue asfixiado hasta la muerte por un policía de Minneapolis, deja en claro la brutal realidad de que los asesinatos policíacos nunca paran. Aparecieron posters con la leyenda “Renee Nicole Good, madre norteamericana, asesinada por el ICE”. Sin embargo, desde que Trump tomó posesión hace un año, al menos 40 inmigrantes han muerto en redadas del ICE o bajo su custodia. Y las protestas no pararon a los federales de gatillo fácil: el 14 de enero, agentes del ICE le dispararon a un inmigrante venezolano al norte de Minneapolis y arrestaron a dos personas que se acercaron para ayudarlo.

Lo que ahora mismo es urgentemente necesario en Minneapolis y Saint Paul es movilizar el poder de la clase obrera organizada a la cabeza de las valientes e inspiradoras acciones de miles de vecinos de las comunidades para ¡poner fin a la ocupación federal y correr al ICE! Activistas del Grupo Internacionalista y de la Juventud Internacionalista Revolucionaria han estado en Minnesota durante las últimas dos semanas. Nos hemos sumado a las protestas de trabajadores postales, estudiantes de preparatoria que marcharon en contra del ICE y a otras acciones con nuestras pancartas que llaman a “¡Movilizar el poder obrero para que el ICE y los federales se larguen las Ciudades Gemelas!” y por “Acciones masivas de la clase obrera para poner alto a las redadas y deportaciones”, enfatizando al mismo tiempo que “No se puede luchar contra Trump junto con los demócratas – ¡Forjar un partido obrero revolucionario!” Ahora dirigentes sindicales y religiosos han convocado una jornada “sin trabajo, sin escuelas, sin compras” para el 23 de enero. Pero es mucho más lo que hace falta. El GI la JIR llaman por una “¡Huelga de masas y movilización obrera para poner alto al terrorismo del ICE!

Esta es una guerra de clases: No Minnesota Nice with ICE
(¡nada de “amabilidad de Minnesota” con el ICE!)


Manifestantes afuera del edificio federal, sede del ICE en Minneapolis, a donde se lleva a la gente arrestada por la migra, 16 de enero. (Foto: The Internationalist)

La grotesca brutalidad indiscriminada de la policía migratoria ha conmocionado y llenado de rabia a la población, que se enorgullece de su solidaridad comunitaria. El policía del ICE que asesinó a sangre fría a Renne Good se retiró de la escena mientras gruñía el vil epíteto de “fucking bitch”. Declaraciones de testigos y videos presentados en un juicio iniciado en diciembre documentan cómo una mujer que observaba a ICE fue arrojada boca abajo en la nieve, con la rodilla de un agente en su espalda y luego arrastrada por una calle helada, incluso cuando los presentes gritaban que estaba embarazada. Una mujer fue arrestada, despojada de su ropa y en represalia por pedir la identificación del agente del ICE le cortaron el brasier y su anillo de matrimonio. Entre las más recientes atrocidades está la redada del 18 de enero en Saint Paul, durante la cual el ICE derribó la puerta de una casa para arrastrar a la calle a un hombre de la etnia hmong, ciudadano norteamericano desde hace décadas y sin ningún registro criminal, en calzoncillos con una temperatura de 11 grados centígrados bajo cero, sin orden de allanamiento, llevándolo a un lugar aislado donde le obligaron a salir al clima helado para poder fotografiarlo, antes de liberarlo dos horas más tarde.

Lo que resulta más notable es que, primero en Los Angeles, luego en Chicago y ahora en Minneapolis, enormes cantidades de gente común, incluidos muchos trabajadores y jóvenes, han salido a protestar, a hacer ruido con silbatos y tocar el claxon de los automóviles para alertar sobre la presencia de agentes del ICE. Alrededor de la ciudad se ha organizado grupos de chats de Signal de respuesta rápida para informar sobre los movimientos de los federales, algunos con cientos de miembros y, se estima, con más de 10 mil participantes en su conjunto. La jefa del DHS Kristi Noem, esa fanática de crueldad indescriptible, los ha llamado “terroristas domésticos”, como también hizo, al igual que otros funcionarios del gobierno de Trump, con Renee Good, tras declarar que su asesino es un “héroe”. El fascistoide vicepresidente JD Vance proclamó que el policía asesino tiene “inmunidad absoluta”. Como hemos escrito, las deportaciones en masa y la cacería militarizada de inmigrantes son la punta de lanza de un empuje hacia un gobierno de estado policíaco (véase “Abort Tump’s Police State” en The Internationalist No.76, junio-octubre de 2025).


Miles protestaron en contra del racista asesinato de George Floyd a manos de la policía en Minneapolis, 26 de mayo de 2020. Millones salieron a las calles para protestar en contra del racismo sistémico. Los policías siguen matando. (Foto: Star Tribune)

El alcalde de Minneapolis del Partido Demócrata Agrario-Laborista (DFL) Jacob Frey (quien también estaba en el cargo cuando George Floyd fue asesinado por policías de los cuales Frey era el patrón) se granjeó encabezados tras decir que del ICE que “se joda y se largue de Minneapolis”. Sin embargo, como otros alcaldes y gobernadores demócratas en EE.UU., Frey dice que los federales no son “necesarios” para ayudar a mantener la “ley y el orden” racistas del capitalismo. Frey se quejó también de que “agitadores están intentando azuzar la cólera de grandes multitudes” mientras la policía local arrestaba a 29 personas durante la masiva marcha del 10 de enero en contra del terrorismo del ICE. El gobernador del DFL Tim Walz, compañero de fórmula de la candidata presidencial demócrata Kamala Harris, quien alardeaba de ser la “máxima autoridad policíaca” de California, movilizó a la Guardia Nacional de Minnesota el 17 de enero para “apoyar a la policía local”. Frey dice que sólo cuenta con 600 policías, en comparación con los 3 mil agentes federales enviados a Minneapolis. Pero desde Los Angeles hasta Washington, Chicago y Minneapolis, los demócratas han usado a los policías locales para proteger a los federales frente a los manifestantes. Todos están del mismo lado: la policía, la Guardia Nacional, el ICE, el CBP, el DHS, el ejército son todos parte integral del brazo armado del capital para sojuzgar a los trabajadores y los oprimidos.

La valerosa acción de la población ha dejado al descubierto y dificultado los operativos de los cazamigrantes mientras merodean en las Ciudades Gemelas, pero no han detenido al ICE. Ni los demócratas ni los tribunales atarán las manos de estos criminales racistas. La odiada “migra” actúa como si estuviera por encima de la ley porque lo está; sus agentes enmascarados parecen terroristas porque lo son. Lo que cuenta es poder.  Si su alboroto no es detenido por una fuerza superior, Trump simplemente aguantará, y ya ha duplicado con creces la plantilla de ICE. La fuerza enormemente superior que puede poner alto a esta pesadilla infernal es la de la clase obrera, que puede parar en seco los engranes del comercio y la industria, y mediante la movilización de masas puede impedir la acción de las corruptas agencias armadas de la represión capitalista. Pero para hacerlo, para movilizar el poder de la clase obrera en una combativa lucha de clases, es necesaria una dirección revolucionaria –como ocurrió en la mundialmente famosa huelga general de Minneapolis de 1934, dirigida por los trotskistas comprometidos en la lucha por la revolución socialista.

Mientras continúan –e incluso se intensifican– los ataques contra los inmigrantes y los trabajadores de Minnesota en su conjunto, representantes sindicales de todo el estado, así como líderes religiosos y organizaciones comunitarias, han convocado una “Jornada de Verdad y Libertad: ICE fuera de Minnesota” para el 23 de enero. Un comunicado de prensa de la Federación Sindical Regional AFL-CIO de Minneapolis convoca a la acción, junto con la Federación Sindical Regional de Saint Paul otros consejos sindicales en toda Minnesota. También respaldan la convocatoria el Local 26 del SEIU (sindicato de trabajadores de servicios), el Local 17 de UNITE HERE (trabajadores de hoteles y restaurantes), el Local 7250 del CWA (trabajadores de la comunicación), el Local 28 de la Federación de Docentes de Saint Paul, el Local 1005 del ATU (trabajadores del transporte público), el Comité de Médicos Internos y Residentes y la confederación AFL-CIO de Minnesota. La jornada “sin trabajo, sin escuelas, sin compras” convocada exige que el ICE salga de Minnesota ya; que el agente que asesinó a Renee Good “sea responsabilizado legalmente”; que no haya financiamiento adicional para el ICE en el presupuesto federal y que las empresas de Minnesota no cooperen con el ICE. Se ha programado una manifestación en el centro de Minneapolis para las dos de la tarde de este viernes 23.

¡Romper con los demócratas! ¡Forjar un partido obrero revolucionario!

Varios grupos de izquierda, e incluso algunos medios patronales (como el Pioneer Press) se refieren a la acción del 23 de enero como una “huelga general”. Más de 80 cooperativas, negocios y tiendas en el área de las Ciudades Gemelas planean cerrar el viernes. Muchos trabajadores han dicho que quieren participar en la jornada. Pero aunque las cúpulas sindicales han expresado su apoyo, e incluso están usando una retórica inusualmente dura, no necesariamente van a convocar a sus miembros a hacer huelga. Por ejemplo, el local 638 de los Teamsters (sindicato de camioneros) publicó una declaración en la que apoya una “movilización comunitaria y sindical en todo el estado”, pero solamente convoca a “cualquier miembro del sindicato que no esté programado para trabajar” esa tarde a que participe en la manifestación y dice a otros miembros que tienen cláusulas que prohíben hacer huelga en sus contratos (es decir, la mayoría de ellos) que “no tienen permiso legal de hacer huelga” y que cualquiera con una “razón legítima” para no ir al trabajo debería “seguir los procedimientos pertinentes”. Otros dirigentes sindicales están hablando de “reportarse enfermos” en lugar de emprender una huelga real. Esto coloca toda la responsabilidad en los miembros, en lugar de que los dirigentes mismos se responsabilicen por convocar una huelga.


En Madison, Wisconsin, en 2011 decenas de miles de sindicalistas y sus partidarios marcharon en torno al capitolio estatal a diario durante semanas para oponerse a una iniciativa de ley rompesindicatos. Dirigentes sindicales “progresistas” hablaban de una huelga general, para luego socavarla por miedo a que las bases se salieran de control. En cambio dijeron a los manifestantes que votaran por los demócratas.

Desafortunadamente, a estas alturas la jornada del 23 de enero no será una huelga general. Lejos de ello. Lo que se necesita urgentemente es una lucha para hacer realidad el extendido deseo de una huelga de masas, y de que la lucha no pueda y no deba ser pospuesta. Una verdadera huelga general movilizaría a los trabajadores sindicalizados (y a muchos que aún no están sindicalizados) en una lucha de clases en toda la línea en contra de los patrones, sus fuerzas represivas y sus partidos y políticos. La acción del 23 de enero tiene más el carácter de un “paro cívico”, realizado en cooperación con empresarios locales y al menos tácitamente en conjunción con el Partido Demócrata Agrario Laborista. Un paro de labores de un día junto con una manifestación, que es a lo que se refieren los burócratas sindicales de retórica más combativa y los izquierdistas oportunistas cuando hablan de una “huelga general”, no va a echar al ICE, y ni siquiera va a modificar las brutales tácticas de los federales. Es algo meramente simbólico.

El Grupo Internacionalista dice que lo que se necesita es UNA VERDADERA HUELGA GENERAL PARA EXPULSAR AL ICE GESTAPO. Una verdadera huelga general sería una acción proletaria sostenida para hacer que la economía deje de funcionar y movilizaría a decenas de miles de trabajadores para usar su poder para poner fin al reino de terror de los federales. Por ello, requerirá de una preparación seria. Para el movimiento obrero de Minnesota, la lucha para expulsar al ICE no debe terminar el 23 de enero.

Si una verdadera huelga general tuviera lugar en Minneapolis, sería la primera en Estados Unidos desde la huelga general de Oakland, California, de 1946, que contó con la participación de hasta 100 mil trabajadores, y que fue iniciada por un paro de las trabajadoras de tiendas departamentales que peleaban por la sindicalización en medio de la oleada de huelgas que sacudió a Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial. En Wisconsin en 2011, decenas de miles de trabajadores marcharon a diario en torno al capitolio estatal en Madison, en oposición a una iniciativa de ley del gobernador republicano rompesindicatos Scott Walker para hacer añicos el derecho a la sindicalización de los trabajadores públicos. Dirigentes sindicales locales anunciaron que habría una huelga general el día en que la legislatura estatal iba a votar la iniciativa, pero cuando el día llegó, estos burócratas “progresistas” cancelaron la manifestación y dijeron a los trabajadores que se regresaran a sus casas y que votaran por los demócratas en una elección especial. Los demócratas perdieron, la iniciativa fue aprobada y la membresía de los sindicatos magisteriales cayó en un 30 por ciento.

Este es un ejemplo más de cómo el apoyo a los demócratas encadena el poder de la clase obrera. Para librar esa lucha y ganarla era necesario echar tanto a los burócratas tradicionales como a los “progresistas” con una dirección de lucha clasista. Una dirección tal sólo puede construirse sobre la base de un programa que vaya a las raíces del terror racista, la guerra imperialista y toda forma de opresión: un programa para que la clase obrera derribe este decadente sistema capitalista y tome el poder en sus propias manos.


Trabajadores de correos marchan el 17 de enero para protestar contra el uso de instalaciones del servicio postal por parte del ICE para realizar redadas. (Foto: Yuki Iwamura / AP)

Muchos liberales demócratas, incluido el alcalde de Nueva York Zohran Mandani de los Socialistas Democráticos de EE.UU. (DSA, una organización supuestamente socialista al interior del Partido Demócrata) han resucitado el llamado a “abolir el ICE”. Como explicamos cuando esta reivindicación fue popularizada por demócratas del DSA como Alexandria Ocasio-Cortez durante el primer mandato de Trump, la repulsión causada por esta brutal fuerza policíaca que aterroriza a millones de inmigrantes está plenamente justificada. Sin embargo, esta consigna, cuya radicalidad es sólo aparente, “es defendida por varios demócratas ‘progresistas’ precisamente para culpar de la ofensiva antiinmigrante únicamente a Trump … y para ocultar el hecho de que Obama deporto a muchos más inmigrantes que cualquier republicano. En el remoto caso de que esta agencia criminal fuera ‘abolida’ por el Congreso o por el ejecutivo, el resultado sería alguna otra agencia policíaca racista y bonapartista” como las que precedieron al ICE; mientras la clase capitalista conserve el poder estatal, jamás renunciará a su maquinaria represiva. Hemos señalado también que llamados como éste a abolir el ICE no incluyen la abolición de la Patrulla Fronteriza. Al advertir que “La política migratoria de Estados Unidos siempre ha sido racista”, llamamos a “¡Aplastar al ICE Gestap o mediante una revolución obrera!” (The Internationalist n° 53, septiembre-octubre de 2018.

La batalla de Minneapolis seguirá. Sindicalistas con conciencia de clase y el creciente número de activistas que buscan respuestas revolucionarias deben basarse en la resistencia de masas contra el ICE, que ha seguido creciendo desde que los federales invadieron a principios de diciembre. Al enviar a miles de policías paramilitares y, potencialmente, fuerzas militares para ocupar las Ciudades Gemelas, Trump podría estarse entrampando a sí mismo, si la movilización obrera crece. Trabajadores, inmigrantes y jóvenes en todo el país están viendo con mucha atención lo que ocurre en Minnesota. Una victoria que obligue al ICE a largarse tendría eco en ciudades en todo el país, e incluso en pequeños pueblos y áreas rurales en donde los inmigrantes son ahora un sector clave de la fuerza de trabajo. Hay mucha palabrería acerca de una “guerra civil” en la que derechistas se jactan de que dueños de armas en estados con gobierno republicano tienen 80 mil millones de balas. Pero muchos dueños de armas en Minnesota están indignados por las payasadas del ICE y, en una guerra de clases dura, el poder de los trabajadores empequeñece al de los fascistas, policías paramilitares y amos multimillonarios del gobierno capitalista.

Batalla de la Expulsión de los Polizontes, 22 de mayo de 1934. La campaña dirigida por los Teamsters (camioneros) trotskistas de Minneapolis expulsó a la policía y a guaruras esquiroles que habían sido dotados con poderes de arresto, consiguiendo una victoria que desembocó en una huelga general en toda la ciudad. (Foto: Minnesota Historical Society)

La urgente tarea es construir una dirección que luche por un gobierno obrero aquí y a escala internacional, sobre la base del programa internacionalista de Lenin y Trotsky. La victoriosa huelga general que los trotskistas dirigieron en Minneapolis en 1934 fue una de las batallas esenciales que llevaron a la sindicalización en masa en medio de la Depresión, a pesar de los intentos del gobierno demócrata de Franklin D. Roosevelt (y del gobernador del Partido Agrario-Laborista Floyd B. Olson) de descarrilarla. Ahora más que nunca un partido obrero revolucionario, con un programa intransigente de lucha de clases, es indispensable para dirigir a todos los oprimidos a la victoria. ¡Por acciones obreras combativas y de masas para poner alto a las redadas y las deportaciones! ¡Plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes! ¡POR UNA VERDADERA HUELGA GENEREAL PARA EXPULSAR AL ICE!