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  octubre de 2023

Venganza sionista tras ofensiva de Hamas que sacude a Israel hasta la médula

¡Defender a los palestinos contra la guerra genocida de EE.UU. e Israel contra Gaza!


La destrucción total sionista de Gaza ha comenzado. En 2021 y 2014, destruyeron edificios específicos, ahora la fuerza aérea israelí destruye distritos enteros, sin ninguna advertencia a sus habitantes. Ariba: palestinos evalúan la extensión del daño en el barrio Al-Rimal de Gaza, 9 de octubre.  (Foto: Samar Abu Elouf para The New York Times)

¡Echar a los sionistas de Cisjordania y Gaza!

¡Acción obrera internacional contra el ataque a Gaza!

¡Por un estado obrero palestino árabe-hebreo, parte de una federación socialista del Medio Oriente!

10 de OCTUBRE – En la madrugada del sábado 7 de octubre, el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) en Gaza llevó a cabo un impactante ataque sorpresa contra Israel, el estado sionista que ha expulsado a millones de árabes palestinos de su tierra y que oprime a millones más en Gaza, la ocupada Cisjordania y al interior de Israel. Según se ha informado, Hamas lanzó más de 5 mil misiles, que incluso alcanzaron Tel Aviv, superando al célebre escudo antimisiles de Israel conocido como el Domo de Hierro. El masivo muro fronterizo de 10 metros de alto y de 65 kilómetros de largo que rodea por completo la Franja de Gaza fue traspasado en numerosos sitios y los combatientes de Hamas se precipitaron para ocupar más de dos decenas de poblaciones israelíes. Hasta este momento (10 de octubre), el ejército israelí reporta la muerte de más de 900 israelíes, en tanto que las autoridades médicas palestinas informan de casi 800 palestinos muertos, la mayor parte como resultado de ataques aéreos contra la densamente poblada Gaza. A esto se suman miles de heridos en ambos bandos.

El número sin precedentes de israelíes muertos ha sacudido profundamente a la población judía. Los medios sionistas hablan del “Fracaso catastrófico” de las fuerzas israelíes (Haaretz), mientras que publicaciones árabes celebran el “Golpe decisivo” de Hamas, con el encabezado de “De la indignación al júbilo” (Al Mayadeen). Los medios y políticos occidentales condenan a los manifestantes propalestinos, tachándolos de “apologistas del terrorismo”. Por primera vez en más de medio siglo de enfrentamientos, han muerto más israelíes que palestinos. (La cifra usual es de más de 20 palestinos muertos por cada israelí.1) El ejército de Israel ya está dándole la vuelta a esta situación y ha comenzado, una vez más, la conversión del enorme campo de concentración que es Gaza en un campo de exterminio de palestinos. Ya más de 1,200 casas en Gaza han sido destruidas y el derechista primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, amenazó con que el sangriento ataque contra Gaza “no es más que el comienzo”. En lo que toca a los patrocinadores de Israel en Washington, que se presentan como defensores de los “derechos humanos”, cabe decir que son responsables de la muerte de cerca de un millón de personas en las guerras imperialistas de EE.UU. tan sólo desde 2001.2


En cuestión de minutos, empleando simples equipos para la remoción de tierra, combatientes de Hamas traspasaron el muro fronterizo cuya construcción costó a Israel miles de millones y tomó años. El odiado muro ha mantenido a los palestinos encerrados durante décadas en un campo de concentración al estilo nazi, “la prisión más grande del mundo”, sin poder salir y dependiendo de sus carceleros israelíes (y egipcios) par el suministro de alimentos, agua y electricidad.  (Foto: Mohammed Fayq Abu Mostafa / Reuters)

Actualmente, Estados Unidos, bajo el gobierno del presidente demócrata Joe Biden, está librando una sangrienta guerra subsidiaria contra Rusia en Ucrania bajo el lema de “dure lo que dure” –es decir, hasta el último ucraniano. Pero ni esto, ni las riñas previas con Netanyahu, han impedido que Washington marche a paso cerrado con el perenne dirigente sionista israelí de línea dura (lleva casi 17 años como primer ministro, con alguna interrupción) mientras se prepara para destruir a Gaza. Israel ha solicitado a EE.UU. más municiones de precisión y el Pentágono dice que las proveerá. (El Pentágono envió proyectiles de artillería de 155 mm de sus reservas en Israel a Ucrania, pero ahora el ejército israelí precisa las armas para preparar su ocupación de Gaza.) Entretanto, el voto de Biden –y de prácticamente todos los demás jefes imperialistas– de que “Israel tiene el derecho a defenderse” equivale dar al estado sionista una “licencia para matar” palestinos. Ésta es ahora una guerra de Israel y EE.UU. contra Gaza.

Todo verdadero golpe contra el estado sionista por parte de fuerzas palestinas, incluso si se trata de islamistas reaccionarios, redunda en el interés de los obreros y oprimidos del mundo. Sin embargo, además de atacar al ejército israelí, combatientes de Hamas realizaron un ataque terrorista indiscriminado, asesinando a algunos cientos de israelíes que se encontraban en un festival musical, residentes de kibutz y habitantes de las ciudades del sur. Estos no son golpes contra la maquinaria de ocupación sionista, sino ataques al azar contra israelíes que socavan la defensa de la población palestina. Una yihad (guerra santa) como ésta es el método de nacionalistas de derecha y de fanáticos religiosos, como los islamistas de Hamas … y los militaristas sionistas de todas las tendencias políticas. Ahora, la mal llamada Fuerza de Defensa de Israel (FDI) está haciendo lo mismo, sólo que a mucho mayor escala, en contra de la totalidad de la población de Gaza. El saldo de muertos no tardará en superar el de los cientos de palestinos que la FDI asesinó en su ataque de 2021 contra Gaza.

En casi todos los países imperialistas se están dando pasos para suprimir cualquier forma de apoyo a favor de los palestinos y de imponer un monopolio sionista en el espacio político. En Alemania, las protestas propalestinas han sido prohibidas en Berlín. En Francia, manifestaciones propalestinas programadas en París, Lyon y Marsella también han sido prohibidas con el falso pretexto de que “incitan al odio racial”. Entretanto, el ministro de justicia ha iniciado una investigación contra el izquierdista Nouveau Parti Anticapitaliste (NPA) y ha llamado a dar una “respuesta penal rápida y contundente” a cualquier apoyo a Palestina, al afirmar que equivale a antisemitismo. En Italia, el ministro de educación envió inspectores para investigar y posiblemente arrestar a colectivos estudiantiles de liceos en Milán que se han declarado solidarios con los palestinos. Es necesario denunciar y desafiar estas prohibiciones y amenazas, así como vincular las protestas contra la guerra imperialista de la OTAN en Ucrania con la defensa del pueblo palestino. Esto podría incluir acciones obreras para impedir el envío de armas a Israel y Ucrania.

Alocución de Biden en la Casa Blanca un día después del venenoso anuncio de que EE.UU. pertrechará a Israel con el armamento “que necesite” para bombardear Gaza hasta los cimientos. Ésta es una guerra de Israel y EE.UU. contra los palestinos.(Foto: Samuel Corum/Sipa)

En EE.UU., el Partido Demócrata azuza una histérica campaña prosionista. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, está en pie de guerra en contra de los Democratic Socialists of America (DSA) de Nueva York por promover una manifestación propalestina realizada el 8 de octubre que ella calificó como “repugnante”. Lo que la gobernadora está haciendo es poner un tiro al blanco en la espalda de quienquiera que se atreva a hablar en defensa de un pueblo bajo asedio. Lo que es verdaderamente vil es el apoyo de demócratas y republicanos a la maquinaria asesina sionista. Hochul cuenta con el respaldo del alcalde de la ciudad de Nueva York, el expolicía Eric Adams, quien recientemente regresó de un viaje a Israel pagado del erario público, en donde actualmente se encuentra una delegación de policías de Nueva York en “entrenamiento”. Al mismo tiempo, varias universidades están “investigando” a estudiantes y grupos estudiantiles que se han manifestado en defensa de los derechos de los palestinos. Es necesario combatir frontalmente esta nueva caza de brujas macartista.

Sin embargo, los miembros de DSA en el Congreso hicieron eco del vituperio de Biden. Su estrella, la representante Alexandria Ocasio-Cortez (conocida como AOC), publicó un comunicado el 9 de octubre: “Condeno el ataque de Hamas de la manera más fuerte posible”. Aunque de manera piadosa llama por “un inmediato cese al fuego y a toda escalada”, su comunicado no tiene ni una sola palabra de crítica en contra de Israel ni de defensa de los palestinos. Otro miembro del “escuadrón” de AOC, Jamaal Bowman, hizo una declaración semejante.3 Ahora (10 de octubre), el comité local de Nueva York de DSA ha abandonado su postura previa y dice que “lamentamos la confusión que nuestra publicación ocasionó”. Todos los miembros de DSA, en tanto que integrantes de esta organización proimperialista, son cómplices de esta vergonzosa capitulación ante los censores sionistas e imperialistas. La representante Rashida Tlaib, una palestina norteamericana, al menos llamó a levantar el bloqueo, poner fin a la ocupación y desmantelar el sofocante sistema que produce resistencia.

Hoy en la Casa Blanca, Biden declaró: “En este momento, debemos ser cristalinamente claros: estamos con Israel”. Y añadió: “nos aseguraremos de que Israel tenga lo que necesita” para atacar a Gaza. Siendo así, en este momento, en que para los guerreristas imperialistas es la hora de tomar partido, nosotros somos igualmente claros: mientras Israel arroja bombas que le ha pertrechado EE.UU. sobre mezquitas, escuelas y hospitales, asesinando a devotos, escolares y pacientes, todos los que se oponen al imperialismo y al sionismo deben estar del lado del pueblo palestino, oprimido por Israel desde su formación, y ahora objeto de un ataque genocida.

El Internationalist Group, sección norteamericana de la Liga por la IV Internacional, ha participado en protestas propalestinas recientes con pancartas que llaman a “¡Defender a Gaza! ¡Derrotar la guerra de Israel y EE.UU. contra los palestinos!” y “¡Defender el derecho al retorno de los palestinos!” Llamamos por “¡Acciones obreras contra el terrorismo sionista!” y decimos “¡Defender a Gaza, el nuevo Gueto de Varsovia! ¡Expulsar a los colonos sionistas y todas las fuerzas de ocupación de Cisjordania!” Nuestras pancartas también llaman a derrotar la campaña de guerra de EE.UU. y la OTAN contra Rusia y China, a lograr plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes, a romper con los demócratas y construir un partido obrero revolucionario, y a luchar por un estado obrero palestino árabe-hebreo como parte de una federación socialista de Medio Oriente.

Frutos amargos de décadas de sangrienta ocupación sionista


Tanques israelíes se alinean en preparación para una invasión terrestre a Gaza que sólo podrá ser una carnicería genocida de palestinos. ¡Echar a los sionistas de Gaza y de la ocupada Cisjordania! (Foto: Ohad Zwigenberg / AP)

La valiente periodista israelí Amira Hass, que ha informado desde (y residido en) Gaza y la ocupada Cisjordania durante décadas, escribió en el diario sionista liberal Haaretz (10 de octubre):

“En unos cuantos días los israelíes vivieron lo que los palestinos han experimentado de manera rutinaria durante décadas, y siguen experimentando: incursiones militares, muerte, crueldad, niños asesinados, cadáveres amontonados en el camino, asedio, miedo, ansiedad por los seres queridos, cautiverio, ser objeto de venganza, disparos letales indiscriminados tanto contra los que están peleando (soldados) como contra los que no (civiles), una posición de inferioridad, destrucción de edificios, celebraciones o días festivos arruinados, debilidad y desamparo ante hombres armados hasta los dientes y abrasante humillación”.

La operación de Hamas, por aire, tierra y mar –empleando buldóceres para atravesar las masivas fortificaciones en cuya construcción Israel gastó miles de millones y que han confinado a los habitantes de Gaza a su infértil franja de tierra; usando parapentes improvisados para volar más allá de la muralla; paralizando las comunicaciones militares, tomando una base militar israelí, destruyendo tanques israelíes con drones– fue celebrada en buena parte del mundo árabe y dio un profundo susto al gobierno sionista. Su aparato de seguridad aparentemente no tenía ni idea de la elaborada operación, que tuvo que contar con la participación de cientos de personas a lo largo de muchos meses de preparación. El Mossad, la cacareada agencia de espionaje israelí, cuyas intrigas asesinas se han vuelto tema recurrente de los thrillers de Hollywood, fue tomado por completo desprevenido. A los arrogantes gobernantes israelíes, que se deleitan al sojuzgar a los palestinos, se les asestó un golpe.

Ministro de defensa israelí Yoav Gallan ordena un sitio racista y genocida de Gaza.
(Foto: Middle East Observer / X)

Los dirigentes sionistas ahora buscan una venganza sangrienta. El ministro de defensa israelí Yoav Gallant declaró el martes (9 de octubre): “Estamos imponiendo un sitio total a Gaza. No habrá electricidad, ni alimentos, ni agua, ni combustible. Todo será cerrado. Estamos luchando en contra de animales humanos. Actuamos en consecuencia”. Esta vil declaración de intenciones de cometer genocidio proviene de uno de los elementos más “moderados” del gobierno derechista de línea dura, que se opuso a la reforma judicial de Netanyahu contra la que se movilizaron cientos de miles de sionistas liberales durante varios meses. Netanyahu mismo dijo que lo que el gobierno israelí está a punto de hacer en Gaza “reverberará en ellos durante generaciones”. El presidente de EE.UU. Biden hace eco de esta fraseología, al declarar hoy que el ataque de Hamas fue expresión de “maldad pura, absoluta”. Ésta sería una mejor descripción de las guerras asesinas del imperialismo contra Afganistán, Irak, Siria y ahora la de Ucrania.

Durante 16 años, desde que Hamas tomó el control del territorio en 2007, más de 2 millones de personas han sido recluidas en la pequeña franja de Gaza, más pequeña que el condado neoyorquino de Queens, sin la posibilidad de salir de lo que constituye la mayor prisión en el mundo. Bajo el control de Israel y Egipto, los habitantes de Gaza carecen de empleos, dependen de sus carceleros para alimentarse, tener agua y combustible y de las Naciones Unidas para sus magros servicios esenciales. La población palestina de Cisjordania, bajo ocupación israelí desde 1967, está confinada a enclaves aún más pequeños, siendo objeto de repetidas incursiones asesinas perpetradas por escuadrones de la muerte de la FDI y de bandas de colonos fascistas. Al mantener a una población entera encerrada durante décadas, condenándola a una existencia deshilachada, ¿qué esperaba Israel? Quienes sienten que no tienen nada que perder pueden reaccionar con rabia.

¡Por una revolución obrera árabe-hebrea!

En noviembre pasado, Netanyahu asumió, una vez más, el cargo de primer ministro, esta vez a la cabeza del gobierno más derechista de la historia de Israel, que incluye dos ministros del movimiento fascista del difunto Meir Kahan, Bezalel Smotrich (ministro de finanzas, también a cargo de Cisjordania) e Itamar Ben-Gvir (ministro nacional de seguridad, a cargo de la policía). Desde entonces, ha habido una cadena de ataques provocadores de la policía y el ejército contra ciudades palestinas en Cisjordania, particularmente en Jenin, supuestamente para buscar “combatientes”. Más de 200 palestinos fueron asesinados en 2023 ya antes del ataque del 7 de octubre. Y la semana pasada, “más de 800 colonos israelíes tomaron la mezquita de Al-Aqsa y ocuparon Jerusalén Oriental el jueves por la mañana bajo la protección de fuerzas israelíes (New Arab, 5 de octubre). Sobra decir que nada de esto es mencionado en los medios occidentales.

El 6 de octubre marca el 50 aniversario de la Guerra del Yom Kippur de 1973, cuando Israel fue tomado por sorpresa con un ataque por parte de Egipto y otros países árabes. No puede ser accidental que Hamas haya planeado su ataque exactamente para el día siguiente. En su anuncio del ataque, “Operación Diluvio Al-Aqsa”, el brazo militar de Hamas citó los ataques contra la mezquita de Jerusalén, y los más de 5 mil palestinos que se pudren en las cárceles israelís. Hamas justificó la toma de rehenes para intercambiarlos por palestinos presos. Defensores de los derechos democráticos han llamado desde hace mucho por la liberación de los miles de palestinos que son mantenidos como rehenes en Israel. Pero en la atmósfera actual, cabe dudar que la preocupación por las vidas de los rehenes israelíes vaya a detener la invasión militar sionista de Gaza siquiera por un minuto.

Ciertamente, tampoco es accidental que el impactante ataque de Hamas se haya dado tras las enormes protestas de cientos de miles en contra de la “reforma” judicial de Netanyahu que eliminaría la posibilidad de la Suprema Corte de Israel de bloquear decisiones y políticas aprobadas por el Knesset, el parlamento israelí. Aunque sionistas liberales y de “izquierda” (lo mismo que sus patrocinadores norteamericanos) calificaron esto como un “golpe de estado” perpetrado por Netanyahu, la actual situación, en la que unos pocos jueces no elegidos pueden vetar las acciones del parlamento elegido, es altamente antidemocrática. La cuestión de fondo es que el estado sionista mismo es antidemocrático hasta la médula, toda vez que se trata de un “estado judío” definido sobre la base de la religión y asentado en el sojuzgamiento de la población palestina, ya como “ciudadanos” de segunda clase en Israel mismo, ya como sujetos sin derechos en la Cisjordania ocupada. Sin embargo, los sionistas liberales han excluido de manera rigurosa cualquier bandera palestina de sus protestas.

En su discurso ante las Naciones Unidas el 22 de septiembre, el primer ministro israelí usó un marcador rojo tamaño jumbo para dibujar un mapa del “Nuevo Medio Oriente” en el que la ocupada Cisjordana y Gaza han sido anexadas al estado sionista.(Foto: Richard Drew / AP)

Hamas puede haber calculado también que el gobierno de Biden en EE.UU. estaba preocupado por la guerra en Ucrania y, en consecuencia, con menos posibilidades de intervenir, lo que dista de ser el caso; y que su ataque haría más difícil que regímenes árabes “normalicen” relaciones con Israel, lo que podría resultar cierto. Al hablar ante las Naciones Unidas el mes pasado, Netanyahu desplegó un mapa del “nuevo Medio Oriente” y con un marcador mágico rojo tamaño jumbo dibujó un eje que va desde los Emiratos Árabes Unidos, atraviesa Arabia Saudita e Israel (incluidas Cisjordania y Gaza) hasta Europa. Pero aunque este sueño mágico sionista pueda haber quedado fuera de la agenda por ahora, la lucha en Israel podría desencadenar una guerra regional. EE.UU. ha enviado un grupo de batalla naval al oriente del Mediterráneo como una advertencia contra Irán para que no intervenga, pero una masacre en Gaza podría desencadenar una agitada y explosiva situación en toda la región.

Por ahora, los sionistas liberales están cerrando filas con Netanyahu, mientras que las negociaciones para establecer un gobierno de “unidad nacional” están en curso, lo que incluiría a Benny Gantz, el general retirado que contendió en las elecciones de octubre de 2022 contra Netanyahu. Aunque esto se ha vendido a los sionistas de “izquierda” como una vía para controlar a los ministros fascistas, la verdad es que Gantz no es ninguna “paloma”, al haber comandado la masacre de palestinos previa en Gaza en 2021 como ministro de defensa del anterior gobierno de “unidad” dirigido por Netanyahu. Una invasión a escala total de Gaza producirá, sin duda, un número significativo de bajas en la FDI, pues las fuerzas de Hamas capaces de traspasar el muro fronterizo en minutos seguramente habrán preparado trampas mortíferas dentro de Gaza.4 Pero sin importar cuál sea la escala de las bajas israelíes, el inminente ataque terrestre de Israel (para el que la FDI ha movilizado a más de 360 mil reservistas) no será más que una matanza deliberada de palestinos.

Muchos palestinos que viven bajo el yugo de la ocupación israelí y activistas palestinos en el exterior estaban exultantes por el ataque de Hamas. La nacionalista burguesa OLP y la profundamente desacreditada Autoridad Palestina que dirige no son más que guardias de seguridad al servicio de Israel, en la nómina de Estados Unidos mediante el Coordinador de Seguridad de EE.UU., un teniente general del Pentágono. A pesar de que su crecimiento se ha dado a expensas de la OLP, el fundamentalismo islámico de Hamas y de otras formaciones como la Yihad Islámica sólo puede llevar a una derrota. Los estados árabes circundantes no ayudarán a los palestinos más que de manera meramente simbólica, y más probablemente para nada en lo absoluto, como se ha visto en el papel jugado por Egipto y Jordania como carceleros de los refugiados palestinos ya desde la Guerra Árabe-Israelí de 1967. Tampoco es probable que Irán se sume a una lucha contra Washington, toda vez que ha dedicado grandes esfuerzos para lograr que EE.UU. levante parcialmente las sanciones que le impuso. Todas estas fuerzas –Hamas incluido– lo que realmente buscan es asegurar un acuerdo con imperialistas y sionistas, a costa de los palestinos.5

La única vía hacia un futuro de paz y genuina liberación para las masas palestinas se encuentra en una lucha revolucionaria conjunta con los trabajadores de Israel, tanto de habla hebrea como árabes, independientemente de lo remota e improbable que pueda parecer en el presente. Además, la población judía de Israel, la mitad de la cual no es practicante religiosa, sólo puede esperar un “futuro” dentro de un fortín asediado que enfrenta amenazas de guerra sin fin y periódicamente su realidad. La “izquierda” sionista está acabada como fuerza electoral, consumida por la evolución lógica del estado teocrático que otrora dirigiera. Mientras tanto, el movimiento fascistoide de los colonos podría intentar aprovechar la crisis actual para implementar los viejos planes de expulsar a cientos de miles de árabes palestinos de Cisjordania y de Israel.6 Un “estado judío”, excluyente por definición y contrapuesto a la población circundante, jamás podrá estar seguro en el Medio Oriente, ni siquiera mediante el recurso del terrorismo genocida, como el que Israel practica ahora.


Contingente internacionalista en la manifestación de solidaridad con Palestina del 9 de octubre en Nueva York El GI y la LIVI luchan por un estado obrero palestino árabe-hebreo como parte de una federación socialista de Medio Oriente.   (Foto Internacionalista)

El Grupo Internacionalista y la Liga por la IV Internacional están completamente del lado de pueblo palestino, al que siempre hemos defendido en contra del opresor estado sionista y sus patrocinadores imperialistas que lo han condenado al exilio o a una existencia apátrida y miserable. Los trotskistas nos opusimos a la fundación del estado sionista, establecido sobre la base del despojo y la expulsión en masa de la mayoría árabe de Palestina. Este crimen histórico vino tras el Holocausto nazi que asesinó a más de 6 millones de judíos en la Segunda Guerra Mundial, y fue alimentado por el rechazo de los imperialistas “democráticos” a aceptar refugiados judíos durante y después de la guerra. Nos oponemos a todo estado basado en la religión, ya sea que se trate del autoproclamado “estado judío” de Israel, o las repúblicas islámicas de Irán y Pakistán, o de los estados oficialmente cristianos (como la España de Franco), etc.

No obstante, como resultado de esta historia de crímenes sobre crímenes, hay ahora dos pueblos que habitan el mismo pequeño territorio, la población de habla hebrea de unos 7 millones de personas, y un número igual de palestinos divididos entre la Cisjordania ocupada, Gaza e Israel mismo. Entretanto, hay más de 3 millones de refugiados palestinos en los países vecinos (Jordania, Siria, Líbano, Egipto), y otro par de millones en la diáspora en otros lugares. Al defender a los oprimidos palestinos en contra del opresor israelí, luchamos por el derecho a regresar de todos los palestinos a su tierra. Para abrir la vía hacia una solución justa y viable, no hay rodeos: estos dos pueblos tienen el derecho nacional a existir. Sin embargo, en un escenario de “dos estados”, como el previsto en los Acuerdos de Oslo de 1994, bajo el capitalismo, los recursos escasos, como el agua, serán acaparados por la entidad más fuerte, que no será un pequeño y disperso “estado” palestino.

Aunque muchos “progresistas” califican a Israel como un “estado colonial de colonos”, la verdad es que la vasta mayoría de los israelíes de habla hebrea –a diferencia de los colonos de Cisjordania, que en su inmensa mayoría son emigrados provenientes de EE.UU., particularmente de Nueva York– no tienen otro hogar al cual regresar. El estado-fortaleza sionista de Israel debe hacerse explotar desde adentro, y las protestas de masas de los primeros nueve meses de 2023 muestran la multitud de fisuras que podrían resquebrajar este aparente monolito. El GI y la LIVI sostienen que en los casos de pueblos interpenetrados, la única manera de resolver equitativa y democráticamente derechos nacionales en competencia es por medio de una revolución socialista que resulte de la lucha conjunta de los trabajadores de ambas naciones. Para asegurar una defensa real del pueblo palestino, luchamos por un estado obrero palestino binacional árabe-hebreo, que se vincule con los poderosos proletariados de Turquía, Egipto e Irán en una federación socialista del Medio Oriente.

Esta perspectiva exige forjar la dirección de un partido obrero revolucionario e internacionalista árabe/hebreo basado en el genuino comunismo de Lenin y Trotsky. Ésta es la única vía para la liberación, y es la tarea que debemos emprender en los aciagos tiempos que afrontamos. ■

Los orígenes de Hamas

Hemos escrito más de una vez que “aunque los sionistas vituperan en contra de Hamas, olvidan mencionar que Israel ayudó a establecer este reaccionario grupo islámico, para competir con el partido nacionalista palestino Fatah”7 (“Defend Gaza and the Palestinian People – For Arab-Hebrew Workers Revolution!” en The Internationalist n° 38, octubre-noviembre de 2014). Durante y desde el ataque de Israel contra Gaza de 2021, más detalles han salido a la luz sobre el patrocinio sionista de los islamistas. En una carta al editor del New York Times (18 de mayo de 2021), el ex jefe del buró de Jerusalén de este periódico, David Shipler, escribió que “Israel hizo mucho más que meramente ‘permitir’” que Hamas creciera como contrapeso al secular (laico) partido Fatah de Yasir Arafat que dirige a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP):

“En 1981, el general brigadier Yitzhak Segev, el gobernador militar de Gaza me dijo que estaba dando dinero a la Hermandad Musulmana, precursora de Hamas, por instrucciones de las autoridades israelíes. El financiamiento tenía el propósito de quitar poder tanto a los movimientos comunista y nacionalista palestinos en Gaza, que Israel consideraba más amenazantes que los fundamentalistas”.

Después de que un exdirigente de la Hermandad Musulmana, Sheik Ahmed Yassin, estableciera su Asociación Islámica en 1978, Israel inyectó dinero a sus proyectos y continuó haciéndolo durante años. El general Segev dijo: “El gobierno israelí me dio presupuesto, y el gobierno militar lo da a las mezquitas”. Pocos años más tarde, Yassin fundó Hamas (acrónimo árabe del Movimiento de Resistencia Islámica). El oficial israelí Avner Cohen, que fue responsable de asuntos religiosos en Gaza durante las más de dos décadas de ocupación israelí, dijo más tarde: “Hamas, muy a mi pesar, es una creación de Israel” (del video “Blowback: How Israel Helped Create Hamas”, The Intercept, 20 de febrero de 2018).

Durante décadas, ha sido una política del partido sionista de derecha Likud construir a Hamas como una alternativa contra la OLP y para impedir la formación de un estado palestino. Fue la piedra angular de la decisión de 2005 del entonces primer ministro israelí, Ariel Sharon, quien asumió el control del Likud después de la caída del primer gobierno de Netanyahu, de “retirarse” de Gaza. El asesor de Sharon, Dov Weissglas, escribió: “Todo este paquete llamado el estado palestino ha salido de la agenda por un período indefinido… El plan provee la cantidad de formaldehido suficiente para que no haya proceso político con los palestinos.”. Con Netanyahu de vuelta al timón, en 2018 accedió a que Qatar transfiriera millones de dólares al año para financiar al gobierno de Hamas en Gaza (“The End of the Netanyahu Doctrine”, +972 Magazine (9 de octubre).

Al año siguiente, en una reunión de miembros de Likud del Knesset en marzo de 2019, Netanyahu declaró: “Todo aquel que quiera impedir el establecimiento de un estado palestino tiene que apoyar el fortalecimiento de Hamas y la transferencia de dinero a Hamas…. Esto forma parte de nuestra estrategia: aislar a los palestinos de Gaza de los palestinos de Cisjordania”. El primer ministro, que se encuentra bajo proceso en tres casos de corrupción, confió su estrategia a investigadores de la policía. Con respecto a Hamas y Hezbolá en el Líbano, dijo: “Los confundo, los desestabilizo, me burlo de ellos y luego los golpeo en la cabeza”. No puede haber acuerdo alguno con ellos, dijo, “pero controlamos el tamaño de las llamas” (“Israel Can’t Be Managed by a Criminal Defendant”, Haaretz, 9 de octubre). No esta vez. El ataque de Hamas acaba de arrojar toda la estrategia de Netanyahu a las llamas.  ■


  1. 1. Según estadísticas de las Naciones Unidas, de 2008 a marzo de 2023, 6,269 palestinos murieron en enfrentamientos, en contraste con 293 israelíes.
  2. 2. Véase nuestro artículo “U.S. Imperialism Hurtling Toward World War III” en The Internationalist No. 69-70, enero-mayo de 2023.
  3. 3. En noviembre de 2021, Bowman viajó a Israel en una gira todo pagado que le “arregló” el lobby liberal sionista J Street, del que informó en un relato deslumbrante sobre sus reuniones con el presidente de Israel, el primer ministro (Netanyahu), “las Fuerzas de Defensa de Israel” y otros (“Reflexiones sobre mi viaje a Israel”, 20 de noviembre de 2021). En medio de la agitación reciente, Bowman dejó saber que desde hace un año no renovó su membresía en DSA.
  4. 4. Saleh al-Arouri, subjefe del buró político de Hamas, dijo: “La resistencia basa su posición y planes en las peores posibilidades, incluida una invasión terrestre”, que describe como “el mejor escenario para nosotros en la resolución de la batalla” (citado en International Crisis Group, “A Second October War in Israel-Palestine” [9 de octubre de 2023]).
  5. 5. Hamas ha propuesto repetidamente una tregua de diez años con Israel (que éste ha rechazado), de manera que pudiera administrar pacíficamente a Gaza, tal como lo hacen la OLP y la AP en los enclaves de Cisjordania.
  6. 6. Estos planes fueron originalmente diseñados por el político “laborista sionista” Yigal Allon, exmiembro de la milicia Palmaj y del partido sionista de “izquierda” Ahdut HaAvoda, como el siguiente paso tras la conquista israelí de Jerusalén Oriental y de Cisjordania en la guerra de 1967.
  7. 7. Fatah (“victoria”), acrónimo reverso del Movimiento para la Liberación Nacional Palestina, es el partido nacionalista que representa el componente más grande de la OLP