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  abril de 2026

Trump decreta el estrangulamiento energético de la isla rebelde

¡Movilización obrera internacional para la defensa de la Revolución Cubana!


  El 16 de abril se celebró en La Habana (arriba) el 65 aniversario de la batalla de Playa Girón, en la Bahía de Cochinos, cuando las fuerzas cubanas aplastaron la invasión de exiliados contrarrevolucionarios (gusanos) orgnizada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. Fue el momento
cuando Fidel Casto proclamó el carácter “socialista” de la Revolución. (Foto: Yamil Lage / AFP)

En horas de la madrugada del 3 de enero, helicópteros de las fuerzas armadas de Estados Unidos sobrevolaban a baja altura Caracas. Su misión: “extraer”, o sea, secuestrar al presidente de Venezuela Nicolás Maduro junto con su esposa Cilia Flores. En el curso del ataque, 32 oficiales de las fuerzas armadas y servicios de seguridad de Cuba que formaban parte del equipo de protección del presidente venezolano cayeron en el combate, después de una resistencia feroz, según informó el gobierno cubano. Quedó de manifiesto que la embestida imperialista yanqui tenía “el propósito de tomar el control de las enormes reservas petroleras de la República Bolivariana, las mayores el mundo, y preparar el camino para un ataque contrarrevolucionario contra Cuba”, como dijimos en una declaración de la Liga por la IV Internacional emitida ese mismo día. “La defensa de Cuba empieza en Venezuela”, proclamaban pancartas de la LIVI en las protestas.

Interrogado por periodistas al día siguiente de si el gobierno de Cuba sería el próximo blanco de Estados Unidos, el secretario de estado norteamericano, Marco Rubio –que se crió en la comunidad de exiliados cubanos contrarrevolucionarios, los gusanos, de Miami– respondió que todo funcionario cubano debería preocuparse. Durante años, Venezuela bajo Maduro y su antecesor Hugo Chávez ha sido el principal proveedor de petróleo a Cuba, enviando unos 35 mil barriles diarios a la isla. Pero el 11 de enero, presidente Donald Trump vituperó en su red Truth Social, “¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!” Y el 29 de enero, Trump promulgó la orden ejecutiva 14380 con la que proclamó que “Cuba representa una amenaza inusual y extraordinaria … para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”, por lo que decretó una “emergencia nacional” para imponer aranceles a “las importaciones de mercancías y productos de un país extranjero que, directa o indirectamente, venda o suministre de cualquier otra forma petróleo a Cuba”.

De inmediato los gobiernos latinoamericanos, comenzando con el mexicano dirigido por Claudia Sheinbaum, acataron la orden imperialista. En 2025, México proveyó un 44 por ciento de las importaciones cubanas de petróleo. El 9 de enero de este año el buque tanque Ocean Mariner atracó en La Habana con un cargamento de 85 mil barriles de petróleo ligero del complejo de PEMEX en Pajaritos, Veracruz, pero después de eso, nada. Cuando el mismo barco zarpó de Barranquilla, Colombia el día 29 con un nuevo cargamento de combustóleo, buques de guerra estadounidenses le impidieron llegar a Cuba. Ni siquiera la shadow fleet (flota en la sombra) ha funcionado.1 El sitio digital Razones de Cuba (del Ministerio del Interior) reveló que entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, fuerzas navales de EE.UU. capturaron “al menos diez tanqueros vinculados a la red de suministro cubano”, con cargamentos de casi 9 millones de barriles. Durante casi tres meses no llegó un solo barco petrolero a la isla.

El efecto ha sido drástico. El gasóleo (diésel), fundamental para el transporte de carga en camiones, escasea tanto que con frecuencia no se puede encontrar ni siquiera a precios elevados en la “venta informal”. La falta de combustible ha sido uno de los factores detrás de una escalada de apagones, con un colapso total de la red eléctrica el 16 de marzo, y otro el 21 de marzo, dejando o los 11 millones de residentes de Cuba en la oscuridad durante muchas horas. Otro factor son las averías resultantes de la falta de divisas para modernizar las instalaciones debido al bloqueo “normal” de Cuba por parte del imperialismo yanqui que ha durado ya 64 años, desde los primeros años de la Revolución Cubana. Al intento constante de paralizar económicamente la isla ahora se agrega la “asfixia energética”. El imperio del norte siempre busca “hacer gritar a la economía” de los países que son blanco de su furia anticomunista, como dijo Kissinger, el infame secretario de Estado de Richard Nixon, sobre Chile bajo Salvador Allende durante la preparación del sangriento golpe de estado del 11 de septiembre de 1973.


Una calle de La Habana en medio del apagón del 16 de marzo que cortó el suministro de electricidad en toda la isla.  (Foto: Yamil Lage / AFP)

El actual bloqueo de energéticos a Cuba es una medida de guerra cuyo propósito es destruir la economía socializada de este estado obrero burocráticamente deformado a fin de provocar la contrarrevolución. Con su ataque del 3 de enero contra Venezuela, convirtiéndolo en un estado cliente de EE.UU., Trump abrió la vía para una ofensiva omnímoda contra Cuba. “Yo creo que tendré la honra de tomar a Cuba” se jactó en 17 de marzo, el día después del mega apagón. La restauración del capitalismo en Cuba implicaría el desmantelamiento de las impresionantes conquistas en los terrenos de la educación y la salud, así como una revigorización del racismo antinegro, la eliminación de derechos sociales clave como el acceso gratuito al aborto en un sistema socializado de salud de alta calidad, la participación masiva de las mujeres en la vida social, derechos democráticos y sociales para gays, lesbianas, trans, etc. Llevaría a un baño de sangre, con los gusanos cubanos regresando del exilio para restablecer la dictadura del capital.

La Revolución Cubana está en peligro. En esta hora extrema necesidad Cuba no debe quedarse sola. Atañe al movimiento obrero desde México y Brasil hasta las entrañas del imperialismo norteamericano, ¡movilizar su poder de clase en defensa de Cuba! Esto incluye salir a la calle para exigir el fin del “embargo” económico, comercial y financiero a Cuba y para romper el bloqueo del petróleo que asfixia a la isla. Desafiando a los gobiernos capitalistas cómplices de Trump, los obreros de PEMEX en México, de Petrobras en Brasil2, etc., deben usar la fuerza sindical para enviar petróleo a Cuba. Esto debe incluir la recaudación sindical de fondos para financiar el envío y el despliegue de asistencia técnica experta para ayudar a reparar la decaída estructura de producción de energía eléctrica en la isla. Ante la acción militar, los trabajadores de EE.UU. deberían ¡inundar Wall Street para paralizar el centro de la alta finanza capitalista!

Esta urgente perspectiva para la movilización proletaria para la defensa de la Revolución Cubana exige que los explotados y oprimidos rompan con todos los políticos y partidos capitalistas. Sin embargo, las claudicantes direcciones sindicales, en lugar de activar la fuerza de la clase obrera          , se limiten a rogar a los gobiernos burgueses de Claudia Sheinbaum en México, de Lula da Silva en Brasil y Delcy Rodríguez en Venezuela (¡!), los mismos que se han doblegado ante el diktat de Trump y no están enviando ya ni una gota de petróleo a la asediada isla. En México se han formado unos “frentes antiimperialistas” huecos cuyo principal propósito es presionar y embellecer al gobierno populista burgués de Morena. Contra esto hay que forjar una dirección obrera de lucha clasista, independiente de todas las alas de la burguesía, y formar partidos obreros revolucionarios leninistas-trotskistas, secciones de una IV Internacional reforjada.

Imperialismo, bloqueo económico y asfixia energética

El mismo día del ataque estadounidense contra Venezuela, en manifestaciones en la Ciudad de México, Puebla y Oaxaca, junto con nuestros camaradas del Internationalist Group en Estados Unidos, insistimos en la urgencia de movilizar el poder de la clase obrera a escala continental para derrotar a los imperialistas yanquis y para defender a Cuba contra la contrarrevolución. Un portavoz del Grupo Internacionalista al tomar la palabra desde la tribuna en la manifestación ante la embajada norteamericana en la capital mexicana dijo:

“El objetivo último de esta andanada imperialista no es sólo deshacerse del régimen chavista en Venezuela.3 Es, esencialmente, destruir la Revolución Cubana, que hace más de 60 años expropió a la burguesía en la isla caribeña, a apenas 90 millas de la bestia imperialista. Debe quedar claro que la defensa de la Revolución Cubana y sus conquistas empieza en Venezuela. Debe quedar claro también que se trata de defender la propiedad socializada, la economía planificada, etc., lo que sólo puede realizarse extendiendo esas conquistas a todo el hemisferio, luchando por la revolución socialista internacional.”

Decenas de miles de personas participan el 16 de enero en un acto de homenaje en La Habana a los 32 oficiales cubanos caídos en contra del ataque del imperialismo norteamericano a Venezuela.  (Foto: Prensa Latina)

Entretanto, en varias ciudades de Cuba miles de personas se movilizaron para protestar contra el ataque contra Venezuela. Días después, decenas de miles se reunieron ante la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas para rendir homenaje a los 32 oficiales asesinados, el mayor número de cubanos caídos en combate contra los imperialistas yanquis desde la invasión gusana de Bahía de Cochinos (Playa Girón), derrotada por milicias obreras encabezadas por Fidel Castro en abril de 1961. Al día siguiente, el 16 de enero, nuevamente acudieron decenas de miles en la Plaza José Martí Antiimperialista frente a la embajada de EE.UU. para repudiar el ataque imperialista yanqui y hacer frente a las amenazas del aspirante a emperador Trump de cortar el suministro de petróleo a Cuba. “Aquí no se rinde nadie” entonó el presidente cubano y primer secretario del Partido Comunista (PCC) Miguel Díaz-Canel, repitiendo la emblemática frase del comandante Juan Almeida Bosque, proferida en diciembre de 1956 cuando los pocos sobrevivientes del desembarco del yate Granma fueron rodeados por tropas del sanguinario dictador Fulgencio Batista.

En las semanas que siguieron al ataque contra Venezuela, ya con la vergonzante connivencia del gobierno mexicano (pero también con la aceptación de los gobiernos de Colombia y Brasil, otros supuestos “aliados” de Cuba), Trump ha logrado imponer el mayor bloqueo militar/económico en contra de Cuba desde el que durante 13 días cercó a la isla en octubre de 1962 durante la Crisis de los Misiles. Un detallado artículo del New York Times (20 de febrero), “Un nuevo bloqueo de EE. UU. está sofocando a Cuba” describe con crudeza este proceso de estrangulamiento:

“Desde hace meses, los buques petroleros cubanos apenas han abandonado las costas de la isla. Los aliados ricos en petróleo han interrumpido los envíos o se han negado a acudir al rescate. El ejército estadounidense ha incautado barcos que apoyaban a Cuba. Y en los últimos días, los barcos que surcan el mar Caribe en busca de combustible para la isla se han quedado vacíos o han sido interceptados por las autoridades estadounidenses.”

Recientemente, las amenazas de Trump han subido de tono. Aunque un buque petrolero ruso, el Anatoly Kolodkin, logró llegar a Cuba el 31 de marzo con una carga de 730 mil barriles de crudo, eso sólo cubrirá las necesidades de petróleo de unas dos semanas. Cuestionada por un periodista sobre si se permitiría a México enviar petróleo a Cuba, la vocera de la Casa Blanca Karoline Leavitt subrayó que “no ha habido cambio en nuestra política de sanciones. Aún nos reservamos el derecho de confiscar buques, si es legalmente aplicable, que se dirijan a Cuba y que violen la política de sanciones de Estados Unidos” (Proceso, 31 de marzo). ¿“Legalmente aplicable” que el gobierno de EE.UU. confisque buques petroleros mexicanos? El hecho mismo de que el gobierno de Claudia Sheinbaum sienta la necesidad de recibir el aval de Estados Unidos para enviar petróleo a Cuba es prueba fehaciente del carácter semicolonial de México.

Cuba solo produce entre el 30 y el 40 por ciento del petróleo que necesita. Ese suministro se limita en gran medida a abastecer a las centrales eléctricas, ya que el crudo cubano es demasiado pesado para ser destilado en las refinerías de la isla. Prácticamente todo el petróleo destinado a la gasolina, el gasóleo y el combustible de aviación debe importarse. Y la obsoleta red de plantas termoeléctricas (la mitad datan de antes de 1959), suministra un servicio eléctrico muy inestable, en parte porque al quemar el crudo cubano rico en azufre se produce ácido sulfúrico, que daña a las calderas, turbinas, etc.4 Ya antes del actual proceso de estrangulamiento, la situación energética en Cuba era bastante difícil, y hoy con sólo siete de diez termoeléctricas en operación, éstas funcionan con sólo una parte de su potencia instalada, lo que resulta en reiterados apagones, que lastran no sólo la economía de la isla, sino también la vida cotidiana de sus habitantes.5

Bloqueo económico busca incitar motines contrarrevolucionarios

Los efectos del actual estrangulamiento se suman a los ocasionados por más de seis décadas de cerco imperialista. Cuando un subsecretario de estado bajo el gobierno del presidente Dwight Eisenhower escribió su memorándum del 6 de abril de 1960 para sugerir la imposición de un “embargo” contra Cuba, planteó crudamente que su propósito sería “disminuir los salarios monetarios y reales, para provocar hambre, desesperación y derribar del gobierno”. Como señalamos hace cinco años, el bloqueo “fue mantenido mediante órdenes ejecutivas que lanzaron los subsiguientes presidentes norteamericanos, hasta que el demócrata Bill Clinton lo convirtió en ley y lo intensificó mediante la Ley Democracia Cubana de 1992 y la Ley por la Libertad y la Solidaridad Democrática con Cuba (Helms-Burton)”.6 En 2017 el republicano Trump impuso sus infames “243 medidas” para intensificar el bloqueo, y ahora ha cortado por completo la llegada de petróleo.


Carros de la policía volteados durante desmanes antigubernamentales el 11 de julio de 2021.
(Photo: Yamil Lage / AFP)

Esto ha obligado al gobierno cubano a tomar medidas drásticas para ahorrar combustible. La venta de combustible sólo será en dólares, con un máximo de 20 litros por persona. La semana laboral se ha reducido a cuatro días en los centros de trabajo públicos. Se ha limitado el transporte interurbano de trenes y guaguas. La educación universitaria será a distancia o semipresencial, con diferentes variantes en secundaria mientras docentes, estudiantes y padres de familia hacen enormes esfuerzos para mantener las escuelas abiertas en la educación básica. Se están instalando 20 mil sistemas de módulos solares fotovoltaicos para viviendas, con 10 mil de entrega acelerada para trabajadores de salud y educación. En los hospitales durante apagones se ha tenido que hacer intervenciones quirúrgicas a la luz de los teléfonos móviles. Aún así se reporta que “Pacientes en Cuba mueren a causa del bloqueo de EE.UU., dicen médicos” (New York Times, 26 de marzo).

El Hospital Pediátrico Universitario William Soler en marzo. Debido a la escasez de combustible por el bloqueo de EE.UU., en muchos hospitales han debido hacer intervenciones quirúrgicas a luz de teléfonos móviles.
  (Photo: Jorge Luis Baños / New York Times)

A mediados de febrero, la minera canadiense Sherrit (que extrae cobalto y níquel mediante una inversión conjunta con el gobierno cubano en Moa en la provincia de Holguín) anunció la suspensión de sus operaciones debido a la falta de petróleo. El otrora pujante sector industrial de la economía cubana yace en ruinas, como producto también de la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética y de los estados obreros burocráticamente deformados de Europa Oriental entre 1989 y 1992. Pero incluso el sector turístico, pensado en su momento como una opción para apuntalar la economía cubana, no ha logrado recuperarse desde el bienio pandémico 2020-2021 cuando se redujeron drásticamente los viajes internacionales. Hoy la situación no hace sino empeorar: más de la mitad de las aerolíneas con vuelos a Cuba han suspendido indefinidamente sus viajes debido a la falta de turbosina en la isla.

Al nivel político, el estrangulamiento energético que EE.UU. impone a Cuba está teniendo efecto –aunque ni de lejos tanto como el que la gusanada de Miami o las agencias de espionaje y provocación quieren. Ellos quieren una reedición y escalada de las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021 hasta convertirse en motines abiertamente contrarrevolucionarios. Como escribimos en aquel momento: “Aunque fueron alimentadas por la desesperación provocada por la escasez de alimentos, la falta de medicinas y los apagones que han asolado la isla tras la pandemia del coronavirus, las manifestaciones fueron instigadas, manipuladas y explotadas por fuerzas que buscan derribar la Revolución Cubana” (“La verdad acerca de las protestas en Cuba. ¡Defender la Revolución en contra del imperialismo norteamericano y sus testaferros!”, Revolución Permanente n° 11, octubre-diciembre de 2021).

Motín anticomunista contra la sede del PCC en Morón, provincia de Ciego de Ávila, el 13 de marzo.
(Foto: social media)

La noche del 13 de marzo, una manifestación en el municipio de Morón en la provincia Ciego de Ávila terminó con la quema de la sede local del Partido Comunista. Los videos, ampliamente distribuidos por las redes sociales de instancias contrarrevolucionarias y por la prensa burguesa, mostraban a una decena de jóvenes instigando la destrucción de la oficina (que fue quemada), junto con los equipos de cómputo y el mobiliario. Se escucha cómo algunos de los manifestantes golpean cacerolas mientras gritan “¡Abajo el comunismo!” Hay ahora una campaña mediática para presentar esto como parte de una ola de cacerolazos y bloqueos. “¡Todos somos Morón!” escribió la bloguera a sueldo de EE.UU. Yoani Sánchez. Ha habido unos pocos incidentes de cacerolazos para pedir acción del gobierno durante o después apagones prolongados, expresando frustración, pero ni de envergadura ni con un contenido abiertamente político.

Lo que sí hay es una obvia campaña anticomunista para incitar motines. Si se llega a eso, los trabajadores con conciencia de clase y todos los defensores de la Revolución Cubana deberían movilizarse para frustrar cualquier acción contrarrevolucionaria y proimperialista.

¡No a las “reformas” suicidas que apuntan a restablecer el capitalismo!

Después de anunciar en mayúsculas que Cuba no recibirá ni una gota de petróleo, en su tono de bully de pacotilla, Trump instó al gobierno cubano a “llegar a un acuerdo”. ¿Qué tipo de acuerdo podría ser ese, con una pistola apuntando a la cabeza? A finales de febrero, el secretario de estado Rubio declaró, después de una reunión con dirigentes caribeños, que si el gobierno de la isla “quiere hacer los cambios dramáticos que abran el espacio para la libertad económica, y con el tiempo política,” Estados Unidos estaría a favor. De qué “reformas” se trata, no lo especificó. Dos semanas después, se filtró desde Washington que el presidente y jefe del PCC Díaz-Canel habría de ser destituido como condición previa, pero que un “cambio de régimen” podría aplazarse, lo que provocó descontento entre los gusanos en la Florida. En todo caso, no cabe duda de que el contenido de las “reformas” que exige el gobierno norteamericano busca el desmantelamiento de la economía socializada.

Y los dirigentes cubanos no están diciendo enfáticamente “no”. Al contrario, el 2 de marzo, Díaz-Canel declaró: “Nos tenemos que centrar, de inmediato, en implementar las transformaciones urgentes, las más necesarias, que hay que hacerle al modelo económico y social” (La Jornada, 2 de marzo). Estas transformaciones se vincularían con “la autonomía empresarial y municipal, y al redimensionamiento del aparato estatal, el gobierno y las instituciones”. Más ominoso aun fue el anuncio del ministro cubano de Comercio e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, de que el gobierno permitirá la inversión por parte de “cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”. En una entrevista concedida a la cadena estadounidense NBC, Pérez-Oliva señaló que esta política se aplicará “a las inversiones –no solo a las pequeñas, sino también a las grandes inversiones, especialmente en infraestructuras”. “Cuba está dispuesta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses”, resumió.


Una de 10 mil micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) privadas establecidas desde 2024 que han contribuido al aumento de la desigualdad en Cuba.  (Foto: Yamil Lage / AFP)

Las “reformas” económicas que propone el gobierno cubano alimentan a las fuerzas pro-capitalistas al interior de la isla. Las recientes propuestas de Díaz-Canel y Pérez-Oliva se suman a los cambios constitucionales de 2019, que dotaron a la propiedad privada de algunos medios de producción de una base constitucional, así como a las medidas tendientes al fortalecimiento del sector privado de la economía a costa de la planificación centralizada de la economía mediante la implementación de la Tarea Ordenamiento aprobada en 2020.7 A finales de 2021, luego de las protestas de julio, se permitió la apertura de micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Como resultado, ahora “Hay unos ‘bodegones’ muy surtidos con productos nacionales orgánicos y de importación de mucha calidad y precios altos, donde solo compran frecuentemente los de capa media-alta”, señala la socióloga Mayra Paula Espina, de la Universidad de La Habana.

La socióloga es citada en un reportaje extenso sobre “Cómo la apertura de tiendas privadas de alimentos en Cuba destapó una desigualdad ‘invisible’” de la BBC (10 de marzo). Hasta finales de 2024 se registró unas 10 mil mipymes, el 60 por ciento en La Habana, según estadísticas oficiales. Aunque el sector privado es todavía pequeño, hecho constatado hasta por el secretario de estado Rubio, ya está cobrando tanto fuerza como conciencia como agente de la restauración del capitalismo en Cuba. En un informativo e interesante artículo, el académico cubano Javier Gómez Sánchez (“Cuba entre Estados Unidos y el ‘capitalismo de desastre’”, Insurgente, 26 de marzo) analiza las propuestas planteadas por economistas cercanos a la burocracia gobernante y a algunos inversores “cubanoamericanos” que ya realizan negocios en la isla, quienes, a diferencia de los gusanos ex batistianos de primera hora, imaginan la implementación de contrarreformas para apaciguar a los imperialistas, pero conservando una independencia formal con respecto a los dictados de Trump.

Uno de los personajes analizados es el empresario Hugo Cancio (quien salió de Cuba en 1980 con su familia en el marielazo y que ahora dirige varias empresas capitalistas en el país), dueño de la revista On Cuba. En un artículo reciente, Cancio, un opositor de larga data del embargo a Cuba de EE.UU. y promotor del “deshielo cubano-estadounidense” durante la presidencia de Barack Obama, insta a los gobernantes cubanos a implementar reformas libremercadistas con urgencia para “influir en el ritmo, el alcance y la naturaleza de sus transformaciones” para evitar “que los acontecimientos sean definidos desde fuera y no desde las propias instituciones del país”.8 Gómez Sánchez cita también a el politólogo Rafael Hernández, director de la revista Temas, que opina “Muchos problemas que integran la agenda pendiente de las reformas cubanas se ubican en áreas tangentes con la agenda estadounidense hacia Cuba. Entre estos se encuentran, por ejemplo, la ampliación del sector privado”.9

Desde luego, como los gusanos cubanos y los imperialistas yanquis reconocen, una nueva liberalización de la economía para favorecer las empresas privadas dista de ser una restauración del dominio de clase capitalista. Pero sí es un paso ominoso que alentaría el crecimiento de fuerzas procapitalistas en Cuba. Hernández deja en claro cuál es su finalidad. Propone: “7. Sustituir la planificación económica centralizada de asignación de recursos materiales y financieros heredada de la URSS. Establecer el mercado como regulador de la economía estatal y no estatal”. Gómez Sánchez señala con justeza que tales planteamientos presentan “un falso dilema, en el cual a la zona de tangencia se llega ya sea a través de un capitalismo ‘cubano’ o a un capitalismo ‘proestadounidense’. Capitalismo en definitiva”. Todo comunista revolucionario debe oponerse a tales planes de restauración capitalista.

En una situación de emergencia, como la actual en Cuba, no se puede descartar limitadas medidas que permitan la iniciativa privada para abastecer a la población con energía y productos de consumo, superando algunos cuellos de botella de la economía bastante burocratizada, siempre y cuando se mantenga el control del estado obrero y se contrarreste el peligroso aumento de la desigualdad. Algunos de los más astutos promotores de “reformas” libremercadistas hacen referencia a las experiencias de China y Vietnam, o de la NEP (Nueva Política Económica) de los años 1920 en la Rusia Soviética. Sin embargo, aquellas situaciones eran bien distintas de la de Cuba hoy, y todas encierran el potencial de fomentar una contrarrevolución capitalista. Los considerables sectores capitalistas en China y Vietnam están impulsando sectores burgueses que a la larga inevitablemente chocarán con los fundamentos del estado obrero deformado.


Camión de una empresa privada con isotanque de combustible estacionado frente a una gasolinera en La Habana, el 19 de marzo. (Foto: Adalberto Roque / AFP)

Una de las actuales medidas de alta peligrosidad es el permitir la importación de petróleo por empresas privadas y particulares. Esto fue anunciado el 6 de febrero por el ministro del comercio exterior Pérez-Oliva. En cuestión de días, el Miami Herald (25 de febrero) reportó que los departamentos de Comercio y del Tesoro estadounidenses publicarán nuevas directrices para el envío de petróleo a entidades no gubernamentales en Cuba. Esto ya ocurre en pequeña escala por medio del envío de isotanques (contenedores cisterna) con gasóleo a las mipymes. Pero ahora podría ser en gran escala. Sin embargo, la nueva medida no solo rompe el monopolio estatal del comercio exterior, sino que daría EE.UU. una palanca para chantajear a Cuba, posiblemente creando una crisis existencial. El Miami Herald citó a una fuente que afirmó, “No hay nada más acorde con la Doctrina Donroe10 que hacer que Cuba dependa de Estados Unidos”.

Un empresario privado cubano explicó al Herald por qué el gobierno de la isla no intervendrá: “Es como lo que pasó con el pollo. En cuanto confisquen un contenedor con pollo, ya no entrará más pollo en el mercado. Lo mismo ocurrirá con los contenedores ISO”. Gómez Sánchez explica:

“En 2021, el comercio de los alimentos básicos fue privatizado casi completamente. Ahora, en 2026, se trata de que otro producto de alto impacto social, como es el combustible, pase de ser manejado completamente por el estado a ser objeto de operaciones y control privado. Ya entre 2023 y 2025 se han experimentado en Cuba diversos episodios de desabastecimiento deliberado al intentar poner un control de precio por parte del estado a las ventas privadas de pollo, o la cadena de distribuidores y retenciones especulativas aumentaron el precio de la harina. Con el combustible en manos privadas, un nuevo producto — de valor estratégico por excelencia para la estabilidad de un país — cae bajo … la operación de desestabilización económica.”

Ante la presión imperialista a niveles sin precedentes y a las ineficiencias de la gestión burocrática de la economía, la única salida que alcanza a vislumbrar la burocracia gobernante en Cuba consiste en hacer concesiones a los voraces imperialistas norteamericanos para intentar “coexistir pacíficamente” con ellos. Pero aún si se implementara en Cuba toda una serie de “reformas” privatizadoras, la verdad es que ni siquiera así se calmaría la furia contrarrevolucionaria de Trump y su halcón-gusano Marco Rubio. La única forma que ellos ven de cobrar la afrenta que representó la expropiación de la burguesía a apenas 90 millas de Estados Unidos consiste en la destrucción contrarrevolucionaria del estado obrero burocráticamente deformado cubano y en la restauración del dominio capitalista. Los imperialistas y los gusanos quieren “recuperar” Cuba. Y si lo hacen, van a desatar un baño de sangre de una brutalidad completamente predecible.

“Socialistas” reformistas abandonan a Cuba

A mediados de marzo, el presidente Trump se jactó: “yo creo realmente que tendré la honra de tomar Cuba”, de “apoderarme de Cuba de alguna forma …. Creo que podría hacer lo que quisiera con ella”. Pero “vamos a ocuparnos de Irán antes que de Cuba”.  Ante esta descarada amenaza de violar a Cuba, ¿cuál ha sido la respuesta? Llama la atención que los gobiernos nacionalistas burgueses “progresistas” (Brasil, Colombia, México), todos exportadores de petróleo, no han movido un dedo para enviar a Cuba el líquido vital que necesita ante las mortíferas acechanzas imperialistas. Incluso el New York Times (17 de marzo), vocero oficioso de imperialismo yanqui, tituló polémicamente un artículo, “¿América Latina está lista para dejar ir a Cuba?” Más aún, ¿en dónde están las multitudinarias protestas contra el tiburón imperialista que quiere devorar el “primer territorio libre de América” que durante décadas fue el faro de la izquierda latinoamericana?

El hecho es que gran parte de la izquierda ha abandonado a la Revolución Cubana ante la amenaza contrarrevolucionaria, y esto desde hace años. Entre las más asquerosas se encuentran algunas organizaciones socialdemócratas que emplean abusivamente el nombre “trotskista”, pero que sólo continúan el legado del difunto camaleónico dirigente argentino Nahuel Moreno. Su propaganda contra “la dictadura cubana” con frecuencia se confunde con la de los gusanos anticomunistas. La voz cantante en esta opereta de la contrarrevolución la lleva la Liga Internacional de Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT), que sostiene que en Cuba ha habido ya una contrarrevolución capitalista y que la burocracia castrista en el poder sería una clase social explotadora. Un artículo reciente11 de Eduardo Almeida Neto, dirigente del Partido Socialista dos Trabalhadores Unificado (PSTU) de Brasil, la sección insignia de la LIT, dice:

“Tras la restauración del capitalismo en la URSS, dirigida por la propia burocracia, Cuba comenzó a seguir el mismo camino. En la década de los 90 del siglo pasado, el propio régimen burocrático acabó con el monopolio del comercio exterior y la planificación de la economía, y comenzó a privatizar las empresas estatales. Abrió el país a las empresas multinacionales, lo que fue aprovechado por el imperialismo europeo para ocupar la isla. Comenzó a gestarse una nueva burguesía cubana, a partir del aparato de Estado y asociada a las multinacionales europeas.”
Niños de una escuela básica en La Habana. Algunos seudossocialistas dan la espalda a las conquistas revolucionarias, incluido el ejemplar sistema de educación pública de Cuba, que ahora se ve amenazado por las presiones privatizadoras que emanan del imperialismo yanqui.  (Foto: Rodrigo Barquera / Flickr)

La afirmación de que Cuba ya es capitalista sería una gran novedad para los imperialistas de EE.UU. que llevan 65 años tratando de derrocar a la “Cuba comunista”, y que desde los años 90 han gastado más de mil millones de dólares para subvertirla. La tesis de la LIT se opone por el vértice al análisis marxista de León Trotsky sobre la naturaleza dual de la burocracia estalinista en la Unión Soviética, que usurpó el poder político en el estado obrero soviético tras la muerte de Lenin en 1924. Los privilegios de esta capa están basados en el hecho de ser una excrecencia parasitaria asentada sobre los fundamentos económicos y sociales del estado obrero. Es falsa también su afirmación de que la burocracia dirigió la contrarrevolución en la URSS, que es la mentira que sirve de justificación de la traición de los morenistas que vitorearon la toma de poder por parte de Yeltsin en 1991. Después de romper con la burocracia, que allanó la vía a la contrarrevolución, este ex estalinista pasó a ser el hombre de los imperialistas norteamericanos en Moscú, dirigiendo la restauración del dominio capitalista.

Cuando hoy los seudotrotskistas reformistas de la LIT y otros de la estirpe morenista afirman que en Cuba el capitalismo ha sido restaurado, es para pretender que ya no hay más conquistas de la Revolución que defender. Tampoco pueden explicar por qué los imperialistas y los verdaderos capitalistas contrarrevolucionarios tienen tanto empeño en derrocar al régimen, hasta llegar a imponer un corte total del suministro de petróleo que podría producir un colapso económico. Si el artículo del PSTU/LIT lleva el título, “¡En defensa de Cuba ante el ataque imperialista de Trump!” es para reivindicar la “soberanía” burguesa de la isla, como hacen los elementos capitalistas “patrióticos” citados. Y los morenistas no tendrán más éxito que éstos, porque una verdadera restauración capitalista llevará inevitablemente a la subordinación semicolonial de la isla como a tiempos de la Enmienda Pratt (1901), cuando durante un cuarto de siglo Cuba tuvo una “independencia” ficticia como protectorado estadounidense.12

La Marcha de los Lápices, La Habana, 22 de diciembre de 1961: el fin de la histórica campaña de alfabetización masiva. (Foto: Liborio Naval)

En el ámbito de los grupos salidos de la cuna morenista, la mal llamada “Fracción Trotskista” (FT), rebautizada a finales del año pasado como la Corriente Revolución Permanente – Cuarta Internacional (CRP), ha adoptado una postura crítica respecto al “Maestro”, conservando no obstante su perspectiva estalinófoba. En un artículo sobre las protestas del 11 de junio de 2021, la FT discrepaba con la posición de “algunas corrientes que se reclaman trotskistas” (léase, los varios grupos morenistas) que “consideran que la restauración es un proceso terminado” y por tanto hay que luchar contra la “dictadura capitalista” en Cuba. A la vez, mientras sigue considerando a Cuba de manera meramente formal como un estado obrero burocráticamente deformado, la FT/CRP escribe que “las principales fuerzas de la restauración interna están en el propio Estado –en los altos escalones de la burocracia del Partido Comunista y en particular en la cúpula de las Fuerzas Armadas– y en los sectores proto burgueses” de las mipymes.13

Hoy la CRP se refiere simplemente a “la burocracia restauracionista del Partido Comunista”.14 Pero si el PCC efectivamente buscara restablecer el capitalismo, o incluso si “sólo” se tratara de los altos “escalones del estado”, cabe preguntar: ¿por qué esas fuerzas no han logrado establecer el dominio capitalista? Controlan, a fin de cuentas, todas las palancas del aparato estatal. La respuesta a este rompecabezas es que su premisa es equivocada. Aunque la burocracia ha decretado un sinnúmero de reformas pro capitalistas, que datan del “período especial” de los años 1990 cuando desapareció la ayuda soviética, ésta aun preserva su carácter dual y a veces necesita defender, a su manera burocrática, las bases del estado obrero. En segundo lugar, el imperialismo (y sus agentes entre los gusanos de Miami) no están interesados en componendas con el PCC sino que busca destruir al estado obrero hasta sus raíces. Esto sigue siendo el caso, no obstante las azucaradas propuestas de Trump y Rubio sobre un “trato” con el régimen. Pronto irían por sus cabezas, literalmente.

La centrista CRP habla habitualmente con los dos lados de la boca. Así, por ejemplo, reporta sobre sobre el reciente saqueo de la sede del PCC en un artículo, haciendo referencia al estallido de “protestas en Morón por los reiterados apagones y la crisis social profundizada por el bloqueo energético imperialista” (Izquierda Diario, 14 de marzo). Pero en la misma fecha reproduce una nota del Blog Comunistas Cuba, vinculado al ex académico Frank García Hernández, organizador en 2019 del Primer Encuentro Académico León Trotsky en La Habana),15 sobre el motín contrarrevolucionario:

“Esta acción debe entenderse en un contexto de hartazgo sumado a que el gobierno carece toda legitimidad política. El asalto a la sede del PCC en Morón no debe verse como una acción anticomunista, sino como la típica explosión social que se levanta contra todas las estructuras del poder establecido.”

Pese a que los manifestantes gritaban “¡Abajo el comunismo!”, la nota los disculpa, al decir que “Los manifestantes no atacan al comunismo como una ideología, sino como el sistema que los ha llevado a la presente situación calamitosa”. La CRP se ha vuelto el principal promotor del Blog Comunistas Cuba (BCC) cuya política nada tiene que ver con el comunismo. Más bien sirve como canal de anticomunismo de ex comunistas desilusionados tipo El dios que fracasó.16

Tanto la FT/CRP como el BCC han adoptado el famoso “método” legado de Nahuel Moreno, de ponerse a la cola de cualquier “movimiento de masas”, sin que importe en lo absoluto su programa político. (Moreno se presentó sucesivamente en el ropaje de peronista, castrista, maoísta, guevarista y sandinista antes de acabar como un mero socialdemócrata –de izquierda, por supuesto.) A esta parvada de oportunistas comprometidos se ha sumado la Liga Comunista Internacional (LCI). El 6 de febrero publicó un superficial reporte basado en sus impresiones adquiridas en un viaje turístico de algunos de sus partidarios a la parte oriental de Cuba. Además de alabar al Blog Comunistas Cuba, a pesar de diferir con su “análisis” de que en Cuba (y China) el capitalismo ya fue restaurado, estos ex trotskistas polemizan en nuestra contra en torno a las protestas 11 de julio de 2021, según ellos resultado do la “política errática” de la burocracia castrista:

“La primera ronda de protestas ocurrió en medio de la pandemia en julio de 2021, cuando manifestantes en todo el país salieron a las calles contra los confinamientos por el COVID y por la escasez de alimentos y medicamentos. Aunque algunas estaban claramente animadas por el anticomunismo … la amplitud de las protestas en unas 30 ciudades mostró que no se trató fundamentalmente de una revuelta derechista orquestada por EE.UU. como sostuvieron el gobierno de Díaz-Canel y algunos grupos marxistas (p. ej., la Liga por la IV Internacional).”
–“Cuba Under Siege. An Eyewitness Report”, 7 de febrero

La extensión de las protestas simultáneas ¡les parece a estos ilusos una prueba de no peligrosidad! A quien se interese, le remitimos a nuestro artículo, “ La verdad acerca de las protestas en Cuba” (23 de julio de 2021) que explica en detalle cómo los gusanos explotaron el malestar popular instigando dichas protestas.

Grupo Internacionalista exige petróleo para Cuba

  (Foto: Jay Watts)

En respuesta al nuevo bloqueo imperialista del petróleo a Cuba impuesto por el Gobierno estadounidense de Donald Trump, y a la capitulación ante el dictado de Trump por parte del Gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, el Grupo Internacionalista, sección mexicana de la Liga por la Cuarta Internacional, ha puesto en marcha una campaña sindical para recaudar fondos destinados a la compra de petróleo para Cuba. La camarada Sherezada, del GI/M, habló desde la tribuna (en la foto, arriba) en una manifestación del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, el 1° de febrero frente a la antigua embajada de EE. UU. en la Ciudad de México. Una nota en el periódico La Jornadade la misma fecha informó:

“Por su parte, el Grupo Internacionalista / LIVI reprochó al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por presuntamente acceder a la voluntad de Estados Unidos.
“‘En las recientes negociaciones, por ejemplo, que ha habido en relación al tratado de libre comercio entre México, Canadá y Estados Unidos, Claudia Sheinbaum ha respondido bastante capituladora a la política de Donald Trump de cerrar el grifo del petróleo. Como sabemos, a partir de la extracción de Maduro en Venezuela, pues México se convirtió en el lugar número uno en envío de petróleo a Cuba. Sin embargo, ahora, Pemex también ha advertido que cerrará ya el grifo del petróleo’, dijo Sherezada Leyva, integrante del Grupo.
“Además, acusó al gobierno de Morena de mantener una política subordinada a Estados Unidos al permitir ejercicios militares del Comando Sur en la península de Yucatán, que —dijo— apuntan hacia Cuba, y de reforzar una política migratoria restrictiva en el norte del país mediante la Guardia Nacional.”

¡Por la defensa revolucionaria de Cuba!

En julio de 2021, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, fundador del populista burgués Movimiento de Regeneración Nacional, dijo que Cuba era la nueva Numancia. Al señalar su admiración por la población de la asediada isla, AMLO comparó a Cuba con la ciudad celtíbera de Numancia, ubicada en el norte de lo que es hoy España, que en el 133 AEC resistió heroicamente el sitio que le impuso Roma. Tras 15 meses de asedio a manos del famoso general Escipión Emiliano, la famélica población sobreviviente decidió suicidarse antes que rendirse ante las tropas romanas.17 La perspectiva de AMLO es la de un político nacionalista burgués que puede admirar la resistencia de una población asediada por el imperialismo, pero que está imposibilitado para ayudarla. Y no por casualidad: AMLO y la actual presidenta de la república Sheinbaum, no obstante sus “buenos deseos”, han acatado los dictados del imperio del norte, bajo Biden y Trump, actuando de guardafronteras de EE.UU. y ahora cortando el cable salvavidas a Cuba.

Cuba no debe ser una nueva Numancia. Hoy la Revolución Cubana se encuentra en la situación más peligrosa que ha vivido desde sus inicios. Sus enemigos calculan que la isla está más aislada que nunca, sin petróleo soviético, venezolano ni mexicano. El aspirante a emperador Trump exige a los dirigentes cubanos que se rindan, o que sacrifiquen a su jefe como ofrenda al imperio. Ante la penuria impuesta por el bloqueo, y la esclerosis del régimen burocrático para lidiar con el peligro mortal, la burocracia sólo ve la “salida” de adoptar cada vez más medidas capitalistas para “dinamizar” la economía, sin éxito. Los comunistas revolucionarios, trotskistas, defendemos el camino contrario. Habrá que despertar la creatividad, el compromiso y la firmeza de la clase obrera y de todos los que defiendan las conquistas históricas en una revolución política proletaria que haga de las y los trabajadores los responsables del funcionamiento del estado obrero, por medio de la democracia soviética con una dirección revolucionaria e internacionalista.

La suerte de Cuba revolucionaria aún no está echada. En última instancia depende de la movilización de la clase obrera internacional para auxiliar el pueblo cubano. Más allá del cerco petrolero que amenaza con asfixiar el país, la actual crisis demuestra la imposibilidad de “construir el socialismo en un solo país”, el dogma emblemático del estalinismo, particularmente en una isla a 90 millas del imperio más poderoso del mundo. El ataque a Venezuela y el asedio a Cuba demuestran que todos los explotados y oprimidos de América Latina están en la mira de Trump. Multitudinarias movilizaciones obreras en defensa de Cuba y contra el imperialismo pueden poner trabas en la maquinaria de dominación yanqui, y entrelazarse con la lucha de la población trabajadora de EE.UU. contra la represión racista, las deportaciones masivas y las interminables guerras desatadas por ambos partidos imperialistas. Notamos asimismo que el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, alaba las andanadas de Trump contra Cuba.


La llegada del tanquero Ocean Mariner a la refinería Ñico López en Regla, Cuba, el 9 de enero, con el último cargamento de petróleo mexicano. (Foto: Yamil Lage / AFP)

Hoy por hoy urge luchar por el suministro de petróleo a Cuba. En México y Brasil ha habido protestas por la izquierda y hasta (en Brasil) un mitin de los trabajadores petroleros exigiendo de sus respectivos gobiernos que envíen crudo a la asediada isla. Sin embargo, ante el sometimiento de los nacionalistas burgueses a los amos imperialistas, es la clase obrera misma la que debe encargarse de esta tarea. ¡Que los sindicatos recauden los fondos para comprar el combustible! ¿Se han popularizado las flotillas a Gaza y a Cuba? ¡Que los petroleros mismos carguen un tanquero para zarpar de Rio de Janeiro, de Coatzacoalcos o de Tuxpan, de donde salió el Granma en 1956, rumbo Cuba! Veremos entonces lo que harían los piratas yanquis que merodean por el Caribe. Podrían desatar una explosión de ira en todo el continente.

La red eléctrica en Cuba está en peligro de colapsar. Los 20 mil equipos de módulos solares fotovoltaicos que el gobierno está en proceso de instalar son una gota de agua en el desierto. Ya hemos detallado en 2021 que, de formar consejos obreros, los trabajadores de la Unión Eléctrica (la red de las grandes centrales eléctrica) y de las instalaciones de “generación distribuida” (que incluye energía renovable) locales podrían sumar sus esfuerzos para lidiar con los cortes de energía, organizando medidas de emergencia en las localidades. Que se pida a los sindicatos electricistas de toda América que envíen equipos con material para reparar averías, que despachen especialistas para resolver los problemas originados por el uso de maquinaria anticuada. Además, la clase obrera debería apelar a la República Popular China para que acuda en ayuda de su hermano estado obrero cubano, enviando buques llenos de millones de paneles solares, de los que es el mayor productor del mundo, y los técnicos para ayudar en instalarlos. Tal gesto animaría a los trabajadores del mundo a alzarse contra las sacudidas del herido monstruo imperialista que lanza golpes a diestra y siniestra en su caída vertiginosa.

En Cuba, la tarea de la hora es formar consejos obreros para defender las conquistas de la Revolución. ¡Echemos atrás todo atentado contra los sistemas públicos de educación y salud, joyas del pueblo cubano! Comités de planta o de lugar de trabajo deberían unirse en una asamblea nacional de trabajadores de la economía socializada. Se debe organizar de nuevo la entrega de alimentos y productos de primera necesidad a las zonas en peligro con equipos de trabajadores voluntarios que puedan comunicarse con la población pobre e incitar la realización de proyectos comunes para reparar daños y hacer mejoras en forma colectiva. Debería lucharse por la libertad de acción política de partidos y organizaciones que defiendan a la revolución y sus conquistas. Y contra las fechorías y sabotaje de una pesada burocracia, toca cohesionar a los auténticos comunistas en un partido basado en el programa revolucionario e internacionalista de Lenin y Trotsky.

La lucha por defender a Cuba es inseparable de la lucha por la revolución socialista internacional. En todo el mundo hay que romper con los partidos burgueses –ya sean imperialistas como el Demócrata en Estados Unidos, o nacionalistas-populistas como Morena en México – y con los reformistas socialdemócratas y estalinistas, como el Partido dos Trabalhadores en Brasil, que se esfuerzan por subordinar a la clase obrera al capitalismo. De la guerra contra Irán al bloqueo de Cuba, la situación actual pone de manifiesto la urgente necesidad de formar partidos obreros revolucionarios, leninistas y trotskistas, en la lucha por reforjar la IV Internacional como partido mundial de la revolución socialista. La Liga por la IV Internacional y sus secciones norteamericana, mexicana y brasileña dedican sus esfuerzos a la defensa de Cuba y a derrotar la contrarrevolución dondequiera que levante la cabeza. ■

Campaña sindical de recaudar dinero para enviar petróleo, así como materiales educativos y médicos, a la isla asediada por el imperialismo

Trabajadores mexicanos: ¡Romper
el bloqueo yanqui de petróleo a Cuba!

Estados Unidos está imponiendo una asfixia económica contra Cuba, para destruir el estado obrero que produjo la Revolución Cubana de 1959 y reimponer la dominación imperialista. A pesar de su deformación burocrática, la economía colectivizada y planificada de Cuba ha logrado enormes avances en los campos de la educación y la salud que representan un faro para los trabajadores del mundo entero.

Hoy estas conquistas están en peligro. El bloqueo energético impuesto por el presidente norteamericano Donald Trump busca apretar las tuercas hasta que asfixia a la isla por falta de combustible. Desde el 3 de enero no llega petróleo a Cuba desde Venezuela, y el 8 de enero llegó el último cargamento petrolero procedente de México.

Compañera trabajadora, compañero trabajador: los sindicatos de la educación, de la salud y de la industria energética deben asumir la defensa de Cuba. Ante la claudicación de la presidenta Claudia Sheinbaum al dictado imperialista de Trump, atañe sobre todo al movimiento obrero de movilizar su fuerza para romper el criminal bloqueo, incluso reuniendo fondos para comprar y organizar el envio de petróleo a Cuba! Asimismo debemos recabar materiales educativos y sanitarios para enviarlos con urgencia a la isla asediada.

Esta campaña no es para reunir limosna, sino para movilizar solidaridad de clase con la Revolución Cubana. Así es preciso romper con los capitalistas, sus políticos y sus partidos, incluido el Movimiento de Regeneración Nacional, el PRI, el PAN, el PT, el PVEM, etc. No olvidemos, que al menos tres semanas antes de la Orden Ejecutiva de Trump del 29 de enero, con la que amenaza a terceros países que vendan petróleo a Cuba con la imposición de aranceles, la petrolera estatal mexicana PEMEX canceló todo envío de petróleo a la isla.

La presidenta Sheinbaum ha recurrido a malabares para presentar su capitulación a Trump como una decisión “soberana”. Luego ha intentado tender como hoja de parra el envío de tres buques militares cargados con ayuda humanitaria: 3,125 toneladas de arroz, frijol, leche en polvo, etc. Estos envíos incluyen insumos recaudados por organizaciones sociales. Pero Cuba necesita petróleo, incluso para distribuir la “ayuda humanitaria”. De hecho, el gobierno mexicano es cómplice de la andanada contrarrevolucionaria de Trump y la gusanera cubana de Miami.

Muchos trabajadores en México lo entienden. A mediados de enero, en respuesta al ataque norteamericano contra Venezuela, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) auspició la formación del Frente Antiimperialista Mexicano (FAM), una coalición de sindicatos y organizaciones del campo y la ciudad con elementos de Morena, el partido populista burgués de AMLO y Sheinbaum. Esta coalición de colaboración de clases no ha hecho nada por movilizar la fuerza de la clase obrera, desviando el deseo de los trabajadores a apoyar a Cuba hacia suplicar al gobierno que canceló el envío de petróleo a la isla.

Más recientemente, el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM) llamó a conformar el 5 de febrero el Frente Popular y de Trabajadores Antiimperialista y Antifascista (FPTAA), que incluye tanto al SME como a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) del magisterio disidente. El propósito de este nuevo “frente antiimperialista” quedó claramente resumido en la declaración del SME: “Presidenta Claudia Sheinbaum: le demandamos que ejerza la legitimidad que le dio el voto popular y reanude de inmediato la entrega humanitaria de petróleo al pueblo cubano y la venta de ese combustible a la isla en los términos en que se ha estado realizando durante su gobierno”.

Pedir que el gobierno semicolonial de México rompa con el amo imperial es predicar en el desierto. Los trabajadores no podemos sino contar con nuestra propia fuerza de clase, que es más que suficiente para abastecer al asediado estado obrero con el oro negro que necesita para sobrevivir y resistir a los voraces Piratas del Caribe norteamericanos.

El 20 de febrero el Consejo General de Representantes del Sindicato de la Unión de Trabajadores del IEMS (SUTIEMS) la aprobó:

Considerando:

1) Que desde el triunfo de la Revolución Cubana el imperialismo norteamericano ha intentado rendir al valiente pueblo cubano tanto mediante el terrorismo asesino, como a través del criminal bloqueo; 

2) Que la expropiación de los capitalistas a 145 km de EEUU representó un triunfo para los trabajadores y los oprimidos de todo el mundo

3) Que las enormes conquistas en educación y salud en la asediada isla son un ejemplo para los trabajadores de la educación en México y el mundo, como el propio SUTIEMS ha reconocido de dicho y hecho; 

4) Que desde la arremetida del gobierno del racista Donald Trump contra Venezuela era claro que el objetivo último era rendir por hambre a Cuba, cerrando todo suministro internacional de petróleo

5) Que los dirigentes sindicales que se han pronunciado en favor de Cuba, lo que proponen es rogarle amablemente al gobierno patronal de la 4T que restablezca sus exiguos envíos de petróleo.

Resolvemos:

Impulsar una campaña centrada en los sindicatos para reunir fondos para enviar petróleo a Cuba cuanto antes. Es necesario que esta campaña forme un comité sindical para movilizar la genuina solidaridad de los trabajadores en defensa de la Revolución Cubana mediante acciones de clase. La recaudación de fondos para comprar petróleo es una tarea urgente, como lo es también el envío inmediato de materiales escolares que nuestro sindicato debe empezar a reunir.


  1. 1.Como consecuencia de las sanciones imperialistas (estadounidenses y europeas) impuestas a las exportaciones de petróleo de Irán, Venezuela y Rusia, que se aplican mediante medidas como la denegación de seguros a los petroleros que transportan esos cargamentos, ha surgido una enorme “flota en la sombra” de casi 1,000 buques que transportan petróleo sujeto a sanciones, lo que supone el 17 por ciento de todos los petroleros que navegan en la actualidad.
  2. 2. Petróleo Brasileiro, la empresa petrolera brasileña de propiedad mayoritariamente estatal, con sede en Río de Janeiro.
  3. 3. La República Bolivariana de Venezuela, un régimen nacionalista burgués, fue fundada por Hugo Chávez en 1999, tras haber sido elegido presidente venezolano el año anterior. Desde entonces, ha sido objeto de constantes ataques por parte del imperialismo estadounidense, entre los que se incluyen múltiples intentos de golpe de estado.
  4. 4. Cuba fue obligada a recurrir al crudo nacional debido a la interrupción del suministro de petróleo soviético debido a la contrarrevolución que destruyó la URSS en 1991-1992.
  5. 5. Ver “Las termoeléctricas, el talón de Aquiles del sistema eléctrico de Cuba”, EFE, 10 de octubre de 2025.
  6. 6. Ver “El bloqueo norteamericano de Cuba: ‘Provocar hambre, desesperación y derribar al gobierno’”, Revolución Permanente n° 11, octubre-diciembre de 2021.
  7. 7. Ver “La verdad acerca de las protestas en Cuba…”.
  8. 8. “Cuba ante el espejo venezolano: cuando postergar las decisiones deja de ser una opción”, On Cuba, 8 de enero.
  9. 9.“Cuba ante EEUU: lecciones y antilecciones de la intervención en Venezuela”, On Cuba, 14 de enero.
  10. 10. Un juego de palabras equiparando la política imperialista descarada de Donald Trump hoy con la “Doctrina Monroe” del siglo XIX, cuando en 1823 el presidente estadounidense James Monroe proclamó una política contra la “injerencia” de las potencias europeas en el hemisferio occidental que podría resumirse en el lema, “America para los (norte)americanos”, haciendo de América Latina el coto privado del expansionista y luego imperialista EE.UU.
  11. 11.¡En defensa de Cuba ante el ataque imperialista de Trump! ¡Ninguna confianza en el gobierno de Cuba!” LIT, 2 de febrero.
  12. 12. En 1901, después de que Estados Unidos expulsara a los gobernantes coloniales españoles (junto con los de las colonias españolas de Puerto Rico, Filipinas  y Guam) en la guerra de 1898, el gobierno estadounidense, bajo la presidencia de William McKinley, insistió, con el fin de frenar a las fuerzas revolucionarias cubanas, en que la retirada de las tropas estadounidenses dependiera de que Cuba aceptara en su Constitución una serie de exigencias (la Enmienda Platt) que permitieran a Estados Unidos intervenir en caso de disturbios populares y concedió la base militar de Guantánamo a EE.UU., que la ha ocupado hasta hoy. Los trotskistas exigimos que la base de Guantánamo sea devuelta a Cuba.
  13. 13. Claudia Cinatti, “Cuba: causas y consecuencias del 11 de julio”, Izquierda Diario, 18 de julio de 2021.
  14. 14. “Prepotencia imperialista”, Izquierda Diario, 18 de febrero.
  15. 15. “Encuentro sobre Trotsky en La Habana: Notas de un participante”, Revolución Permanente n° 10, marzo-abril de 2019.
  16. 16. Título del libro publicado en 1949, en el punto álgido de la guerra fría antisoviética, con recuerdos de autores salidos de partidos comunistas estalinistas.
  17. 17. Ver la tragedia de Miguel de Cervantes, El cerco de Numancia, escrita en 1585.