octubre de 2025
¡Movilización contra la amenaza del imperialismo yanqui a Venezuela!

Una unidad de la Milicia Bolivariana, una fuerza militar auxiliar voluntaria de más de un millón de miembros, muchos de ellos trabajadores del sector público y jubilados, durante una movilización el 20 de septiembre en respuesta a las amenazas militares de Estados Unidos. Se deben formar brigadas de trabajadores para combatir cualquier intento de toma de poder en Venezuela por parte de los imperialistas y sus agentes.
(Foto: Adriana Loureiro Fernández / New York Times)
El 2 de septiembre, Donald Trump anunció que había ordenado personalmente un ataque militar estadounidense contra una lancha en el Caribe, matando a las 11 personas a bordo, supuestamente por ser “narcoterroristas”. A lo largo de las siguientes semanas, mientras EE.UU. movilizara barcos y aviones de guerra hacia la región, tres lanchas adicionales han sido destruidas, duplicando así el numero de personas asesinadas en altamar. Entretanto, el asesino en jefe del imperialismo norteamericano ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por la cabeza del presidente venezolano Nicolás Maduro. El 1º de octubre, Trump notificó al Congreso que Estados Unidos se encuentra en un “conflicto armado” con los cárteles del narcotráfico. En realidad, los terroristas que acechan en las aguas del Caribe son la Marina de Guerra y la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que son una amenaza para toda América Latina.
Incluso antes de que Donald Trump asumiera el cargo el 20 de enero, estaba claro que Venezuela estaría en la mira de la nueva administración, como lo ha estado también bajo los demócratas Biden y Obama. Esto no tiene absolutamente nada que ver con el pretexto de Trump, la absurda afirmación de que Estados Unidos supuestamente está bajo una invasión militar por parte de Venezuela a través de la pandilla Tren de Aragua, que incluso el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. declaró no conectado con el gobierno venezolano (que, en cambio, lo combate). Cuando esta ficción se vino abajo, Trump resucitó un mítico Cartel de los Soles, una invención derechista usada para calificar como “narcotraficante” al ejército de Venezuela.
Durante décadas, el imperialismo norteamericano ha estado intentando derrocar al régimen nacionalista y populista venezolano para instalar en su lugar a títeres que serán lacayos incondicionales de quien esté al mando en Washington. Una razón, por supuesto, es que Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo; ya desde la primera Guerra del Golfo Pérsico en 1991, los gobernantes estadounidenses han ido repetidamente a la guerra para mantener el control del grifo del petróleo, incluso cuando, como en el caso de Irak, muy poco de ese petróleo se importara a los EE.UU. Quieren controlarlo para mantener a sus “aliados” imperialistas a raya.
Más importante aún, los gobernantes estadounidenses han querido atacar a Venezuela como parte de su campaña para destruir al estado obrero cubano, que, aunque burocráticamente deformado, es una piedra en el zapato de Washington. El imperialismo yanqui ha intentado (sin éxito) derribar la Revolución Cubana desde 1960. En julio de 2021, las protestas por el desabastecimiento en Cuba fueron instigadas, manipuladas y explotadas por agentes gusanos (contrarrevolucionarios cubanos exiliados) de Estados Unidos. La Liga por la IV Internacional llamó entonces, como lo hemos hecho desde nuestros inicios, a defender incondicionalmente a Cuba contra las amenazas, el chantaje y los ataques imperialistas, así como contra la contrarrevolución interna.
También llamamos a defender a Venezuela contra los ataques y amenazas imperialistas y contra la oposición interna patrocinada por Estados Unidos. Lo hacemos sin brindar ningún apoyo político al régimen de Nicolás Maduro y su predecesor, Hugo Chávez, ni a su régimen “bolivariano”. A pesar de su popularidad entre muchos en la izquierda y su ocasional retórica “socialista”, se trata de un gobierno nacionalista burgués. Venezuela es un estado capitalista, que ha engendrado una capa burguesa vinculada al gobierno, que muchos expartidarios de Chávez, decepcionados con Maduro, llaman la “boliburguesía”. Pero con el secretario de estado estadounidense gusano, Marco Rubio, a la cabeza, Washington parece resuelto a instalar un régimen títere semicolonial en Caracas.
Estados Unidos ha orquestado repetidos intentos de golpe de estado contra el régimen populista bolivariano en Venezuela desde 2002. El documental irlandés La revolución no será televisada (2003) lo muestra de manera impactante. Ahora, incluso el New York Times, el órgano de prensa oficioso del imperialismo yanqui, admite que el objetivo del actual despliegue militar en el Caribe es llevar a cabo un supuesto “cambio de régimen” en Venezuela, tal como hizo en Irak en 2003. No tiene nada que ver con la lucha contra el narcotráfico, como Trump afirma falsamente. Estados Unidos cuenta con una armada de cuatro destructores lanzamisiles guiados frente a las costas de Venezuela y diez aviones de combate stealth (furtivos, por ser de difícil detección mediante los radares) F-35 en Puerto Rico, el mismo tipo de aviones que Israel utilizó para bombardear Irán en junio. Además, los militares norteamericanos acaban de realizar un ejercicio de entrenamiento en las Islas Vírgenes norteamericanas en el que paracaidistas se adiestran en la toma de un aeropuerto.

El Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos practica la toma de un aeropuerto por paracaídistas durante las maniobras militares de agosto de 2025 en las Islas Vírgenes de los Estados Unidos. (Foto: Phil Speck / Air National Guard)
Los equipos y entrenamientos militares de este tipo no sirven para atacar lanchas rápidas del narcotráfico. Tienen el propósito de atacar directamente a Venezuela. Es necesario en este momento que los trabajadores se prepararan para repeler cualquier ataque imperialista o provocación de sus títeres locales. Organizar una pequeña protesta izquierdista en Venezuela para distanciarse verbalmente de Trump y Cía. no es suficiente. Los sindicatos y toda organización obrera deben prepararse para defender militarmente a Venezuela o, con razón, serán considerados traidores a la causa del proletariado. No puede haber neutralidad alguna ante un ataque imperialista. Debería hacerse un llamado a formar brigadas obreras y armarlas para repeler cualquier intento de golpe de estado, invasión o “levantamiento” respaldado por Estados Unidos.
Debe quedar claro que la supuesta “oposición democrática” en Venezuela no es más que una marioneta de los imperialistas. María Corina Machado, quien acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz, ha estado en la nómina de Estados Unidos durante más de una década. Su proyecto electoral fue financiado directamente por la National Endowment for Democracy (NED, la infame organización montada por la CIA para financiar sus provocaciones imperialistas) y el Departamento de Estado de Estados Unidos. El candidato que Machado presentó en las elecciones del año pasado, Edmundo González Urrutia, sirvió como recaudador de fondos y financiador de los escuadrones de la muerte salvadoreños y otros grupos paramilitares reaccionarios en Centroamérica cuando fungió como diplomático venezolano en El Salvador en la década de los 1980, como se reveló en cables filtrados de la CIA.

El presidente venezolano Nicolás Maduro durante una ceremonia militar celebrada el 4 de agosto de 2018, en la que se produjo un intento de asesinato contra él mediante un ataque con drones.
(Foto: Juan Barreto / Agence France-Presse)
Al mismo tiempo que nos oponemos con unas y dientes a la amenaza imperialista, los marxistas revolucionarios nos oponemos al actual intento de Maduro de reemplazar los sindicatos con un “nuevo movimiento de los trabajadores” controlado directamente por el estado. Nos opusimos también a un intento similar de Hugo Chávez en el año 2000 para supuestamente “acabar con la dictadura sindical”. Pero lo hacemos luchando por una dirección proletaria revolucionaria de los sindicatos y del movimiento obrero en su conjunto, contra todas las facciones de los gobernantes capitalistas e incluso contra algunos pseudoizquierdistas que se codean de tanto en cuanto con los agentes locales del imperialismo. Es necesario forjar un genuino partido comunista leninista-trotskista en Venezuela, para luchar por un gobierno obrero y campesino y una revolución socialista internacional.
El gobierno actual en Washington esta imponiendo con saña la Doctrina Monroe, estilo Marco Rubio, de irrestricta expoliación imperialista en toda América Latina. En México, los izquierdistas y trabajadores con conciencia de clase deben defender a Venezuela y exigir la expulsión de todos los elementos de las agencias del imperialismo yanqui (DEA, CIA, ICE, ejército, etc.). Esto cobra aún más importancia en vista de las amenazas de usar la fuerza militar de EE.UU. en la llamada “guerra contra las drogas”, que en realidad es una guerra contra los pobres con el propósito de mantener el dominio semicolonial norteamericano en su “patio trasero”.

Internacionalistas en la manifestación “No a la guerra de Estados Unidos contra Venezuela” en San Francisco, California, el 10 de octubre. (Foto Internacionalista)
En Estados Unidos, los trabajadores deben movilizarse para derrotar la guerra terrorista de Trump en contra de los pueblos de América Latina y de los propios trabajadores “en casa”. Luchamos por forjar un partido obrero revolucionario contra todas las facciones de la clase dominante imperialista, en lucha contra los demócratas que han allanado repetidamente el camino a Trump con sus políticas antiobreras y su guerrerismo imperialista de la Guerra Fría, desde Ucrania hasta Gaza e Irán. Defendemos a Gaza contra el genocidio conjunto estadounidense-israelí, y llamamos al movimiento obrero a movilizar su fuerza para defender a los inmigrantes y derrotar las deportaciones masivas del régimen de Trump, que se utilizan como punta de lanza para la imposición del régimen bonapartista de estado policíaco.
El régimen del “Gran Garrote” en Washington quiere convertir al Caribe en un “lago norteamericano” asesinando criminalmente en altamar y pisoteando a las naciones latinoamericanas, desde México hasta el Cono Sur, bajo la guisa de la lucha contra el “narcoterrorismo”. El propósito último de la campaña de guerra imperialista, que desembocaría directamente en una Tercera Guerra Mundial, es la contrarrevolución en China y el desmembramiento de Rusia. ¡Defender a Venezuela del ataque imperialista y de sus agentes, los escuálidos! ¡Defender a Cuba contra el imperialismo, sus agentes gusanos y la contrarrevolución en cualquiera de sus formas! ¡Por la revolución socialista mundial! ■
